miércoles, 18 de mayo de 2011

La soledad de Petrarca

Le resultaba difícil encontrar sustancia espiritual en el polvo. Temía por la pérdida del arte y la razón cuando su nave había de cruzar el estrecho. Sólo en su mente existía la relevancia de la materia. Sólo en su alegría se encontraba solo.

Afectado por la melancolía había cruzado, entre Escila y Caribdis, el estrecho.

Con paso ligero anduvo por los caminos de la levedad mucho antes que Kundera. Para sus andanzas eligió la Provenza y allí estaba solo.

Murió Laura y el poeta quedó solo, como siempre, como cuando Laura vivía.


En la muerte de Laura

Sus ojos que canté amorosamente,
su cuerpo hermoso que adoré constante,
y que vivir me hiciera tan distante
de mí mismo, y huyendo de la gente,

Su cabellera de oro reluciente,
la risa de su angélico semblante
que hizo la tierra al cielo semejante,
¡poco polvo son ya que nada siente!

¡Y sin embargo vivo todavía!
A ciegas, sin la lumbre que amé tanto,
surca mi nave la extensión vacía...

Aquí termine mi amoroso canto:
seca la fuente está de mi alegría,
mi lira yace convertida en llanto.
Francesco Petrarca

4 comentarios:

  1. No sé donde leí que Laura era en realidad la sublimación amorosa de una mujer a la que vio una sóla ocasión en su vida. Sea como fuere, un amor intenso, místico, que sirvió de combustible en su vida y obra. De Petrarca leí estos versos:
    Bendito sea el año, el punto, el día,
    la estación, el lugar, el mes, la hora
    y el país, en el cual su encantadora
    mirada encadenóse al alma mía.

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  2. Amaltea, no conozco el caso de Petrarca. Esto de la sublimación amorosa parece el signo del primer Renacimiento, esto sucedió también en el caso de Dante. Tanto Laura como Beatriz son un pretexto.
    A propósito de esto pongo el siguiente post, "el amor és falç" de mi libro Doble Tall.

    Salut

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  3. amigo francesc, gracias por traerme a petrarca. hacía tiempo. y qué mejor que en un soneto.
    un abrazo, sincero

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  4. Kynikos, los clásicos siempre, nadie mejor que ellos.
    Salud

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