sábado, 12 de noviembre de 2016

Dispersiones en el arte actual



Museo Soumaya. Méjico. Arquitecto Fernando Romero

Con la arquitectura que actualmente se proyecta ocurre algo parecido con la música “contemporánea”. Hallamos muchas individualidades, no vemos un estilo generalizado claramente definido ni que exista un lenguaje claro que exprese el panorama que vive nuestra sociedad. 

Encontramos algunas obras de mucha calidad, pero parece que cada individuo, cada artista, vaya a su aire, sin que exista una coherencia global que indique la pertenencia a una época.


Soy de la opinión de que el arte debe expresar la contingencia y el sentido de su tiempo, además de expresar la mirada sensible del artista y esto es lo que ahora reclamamos.

Encontramos en la música actual una experimentación sobre un suspirado “arte sonoro”, una evolución dentro del neo-minimal o una fusión de semánticas formales. Son probaturas, algunas muy interesantes, pero no dejan de ser ensayos dispersos que me hacen pensar en esfuerzos perdidos y que suscitan preguntas: ¿adónde van los esfuerzos individuales?, ¿qué sentido tiene la investigación solitaria?


En arquitectura se desarrollan también ideas dispersas. Hay arquitectos que apuestan por un desarrollo expansivo de la tecnología, sus edificios parecen productos industriales, un neo-hight-technology agresivo e insostenible. Otros, en el lado opuesto, se apuntan al fundamentalismo ecológico; hay quienes se interesan por la imagen publicitaria y sus edificios solo son una efigie o un poster sin valor funcional. La banalidad se amalgama con la frivolidad y los edificios crecen con la voluntad de configurar un parque temático de vanidades.

En la música y en la arquitectura que se produce hoy, sólo vemos dispersión e individualismo, todo formando parte del gran espectáculo de los medios. En las demás artes encontramos muy poca cosa más, apenas apreciamos la singularidad del artista.

En respuesta a las preguntas formuladas más arriba, quizás pueda aducir que la única voluntad formal del arte actual es el servicio al espectáculo. Esto es lo que hay, aunque algunos no quieran y otros se pirren por ello.

18 comentarios:

  1. Quizá es que no haya "movimientos" como los hubo antaño. Quizá se produzcan ahora individualidades.
    No es que sepa mucho de arquitectura, pero pienso que en la época de Niemeyer, y no es que su arquitectura me emocione, no había un conjunto de arquitectos afines que representaran un "movimiento" como si lo hubo en el "modernismo", o en el "art decó".
    No podría tampoco colocar a Mies van der Rohe con arquitectos de su época. No hay que fijarse nada más en la característica de edificios que se construyeron en el 29, en la Expo de Barcelona y compararlos con el suyo.
    A mi, que no entiendo de arquitectura, lo ratifico, lo que me da miedo son los cálculos de la fama a lo Calatrava, que se pagan con impuestos de los ciudadanos. Cálculos que generalmente se equivocan en un 50% más de lo presupuestado.
    Por lo demás, decir que no me agrada la arquitectura kilométrica que mira hacia el cielo, cada vez con edificios más altos y más alejados de la tierra.
    Un abrazo.

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    1. Miquel, ahora todo es más disperso. Todo son capítulos aislados del "Locus solus".
      En el siglo XX se sucedieron unos "ismos" tras otros, las vanguardias del Movimiento Moderno produjeron una música y una arquitectura que se solapaba con otros lenguajes tardíos. Racionalismo o expresionismo eran contemporáneos con estilos eclécticos e incluso con romanticismos pasados de moda.
      Jujol hacía un modernismo tardío cuando Loos ya hacía años que había condenado la ornamentación. Mies coincidió con Gropius, también con Le Corbusier y sus discípulos como Niemeyer, pero también con arquitectos que proyectaban edificios pseudo-neoclásicos.
      Mascagni estrenó muchas de sus obras cuando Schoenberg ya había desarrollado el dodecafonismo.

      Miquel, lo que ocurre con el cálculo de unos presupuestos apañados solo tiene que ver con la estafa y nada tiene que ver con la arquitectura.
      Salud

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  2. Un signo de nuestro tiempo, la dispersión. Otro, el puro y duro mercado. Gentes con ideas, tentadas por el dios dinero, dedicando sus energías a objetivos comerciales, casi siempre banales. No es tiempo tampoco de "generaciones" como antaño.
    Un abrazo, Francesc.

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    1. Amigo Cayetano, no encontramos un nexo que una las tendencias artísticas actuales, o quizás no admitimos el nexo que realmente une, esto es el espectáculo y el oro. Creo que tampoco hace falta que emitamos un juicio de valor, total, lo que interesa es la obra resultante.
      Los futuros historiadores de arte lo van a tener difícil.
      Salud

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  3. Entrando un poco en tu reflexión , el arte actual esta más a servicio del espectáculo porque es, lo que mueve masas.-Un ejemplo lo tenemos en Bílbao, que antes el medio de vida era Altos Hornos que movía bastantes puestos de trabajo y casi todos eran de regiones cercanas y hoy gracias al Museo se le ha lavado un poco la cara y ha cambiado el aspecto de esta ciudad a mejor:actualmente es considerada la ciudad más bella del modernismo.

    También los tiempos cambian y la grobalización ha dado paso a otra forma de construcciones y por eso se han perdido un poco los oficios: las artes aplicadas que ya desde la época de los Lombardos era su medio de vida.

    Un abrazo

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    1. Querida Bertha, la planificación urbanística y un cierto tipo infraestructuras urbanas inciden en la forma de vivir, la forma de comunicarnos y la producción de bienes y servicios. El urbanista pretente mejorar la calidad de vida de la ciudad, por lo menos formalmente, aunque ya sabemos que la última palabra la tienen los poderes económicos y políticos. La transformación de la ciudad hacia unas formas más sostenibles de producción ha traído consigo la terciarización, con la consiguiente pérdida de muchos puestos de trabajo, la industria ha abandonado los centros urbanos y se ha trasladado a los polígonos urbanos de la periferia y en los espacios que han quedado vacíos se han construido equipamientos ya sean culturales, administrativos o residenciales. Esta forma de ocupación de la ciudad ha estado vinculada a la especulación económica y, sobre todo, a la especulación política, cada ciudad ha querido competir en espectacularidad pues esto daba votos a los que mandaban, naturalmente siempre con la consiguiente pérdida de muchos puestos de trabajo. ¿Se ha mejorado el ambiente urbano?, la respuesta a esta pregunta será de una manera u otra según lo que se valore. ¿Es bueno haber perdido los Altos Hornos?, ¿es malo haber construido un museo?
      En mi ciudad la transformación ha sido espectacular, recuerdo mi infacia en un barrio industrial de Barcelona y actualmente, hay allí "centros de conocimiento", "industrias culturales", centros de investigación bio-médica, de I+D y se han implantado muchas TiC. Antes era un hervidero de gentes trabajando y ahora todo es diseño. Es muy difícil juzgar todo esto.
      Un abrazo

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  4. Esta banalidad general consagrada a gustar y propagarse en los medios, mata el temperamento artístico genuino, el que va a contracorriente y no diluye su sustancia en mariposeos para convertirse en trending topic.
    En fin, pocas alegrías en lo urbano y en la creación artística, casi todo suena a copia y pega.

    Un abrazo

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    1. Querida Amaltea, la banalidad determina los diseños y la construcción de la ciudad. Todo es producto de los mismo: una incultura galopante y unos personajes montados en el tiovivo del espectáculo.
      Abrazos

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  5. Creo mi querido pesimista jaja que lo que ocurre en el arte ( arquitectura/música/pintura) no es más que un reflejo de lo que somos como sociedad …¿cómo es nuestra sociedad? Individualista, materialista y egoísta.. la producción artística refleja esto mismo, pero vamos que llevamos así desde los felices 20 con el modernismo, después en los 70 se acuño como cajón de sastre el término postmodernista que surguió frente a la idea de progreso e innovación de las vanguardias. Creo que fue a partir de los 70 que se hizo con el poder artístico la cultura popular, la hibridación; el eclecticismo, la deconstrucción, la mezcolanza de formas y estilos, cayendo en la repetición y reinterpretación de todo y creo a partir del 2011 se consideraron superados comienza el Post-postmodernismo o metamodernismo … seguro que te suenan nombres como -BIG- de Bjarke Ingels o Herzog y de Meuron …sus máximos representantes... en realidad más de lo mismo pero cribado, depurado… qué se yo, FRANCESC.. desde los años 20 llevamos casi 100 años de locura neoliberal… ¡¡consumismo y materialismo desaforado!! ...desde entonces hasta ahora ha primado lo mismo …¡ beneficios económicos a cualquier precio! y esto marcan el norte de todo y todos.. arte, economía, política y sociedad … así que si los parámetros son los que son y nadie los cambia, el arte refleja esta inmutabilidad … En los felices 20 corría el dinero tanto como flotaban las burbujas de champán y sin embargo fíjate que elegancia en el diseño y que unanimidad estétia… ahora somos un mundo globalizado y esa diversidad es la que se refleja en el arte … pero el materialismo es exactamente el mismo mi querido amigo.

    Muchos besos y ánimo que nada es tan malo, solo nos lo parece ;)

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    1. Sí María, comparto tu opinión. Ya me gustaría a mí, sin embargo que el arte fuera tan materialista como la piel de una doncella o como el escudo de Aquiles, lo que ocurre es que hoy el panorama artístico es un holograma hecho de incultura y mercado especulativo.
      Conozco Bjarke Ingels o Herzog y de Meuron y te puedo decir que no me interesan lo más mínimo, el danés es engreído, confunde la estructura con la vanidad y la arquitectura con su imagen de chicho resultón y los segundos (Herzog y Meuron) han proyectado edificios que son una verdadera desgracia, en Barcelona tenemos uno que más valdría no tenerlo, al principio confié mucho en Herzog y Meuron pero me han defraudado.
      Yo creo que el materialismo no es tan malo, ya daría yo 20 céntimos de euro para que todo fuera materialista como la degustación de unas anchoas. Gracias por los ánimo, pero te diré que éstos no me faltan y que mi buen humor me previene de estas pachangas.
      Abrazos

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  6. Por cierto que Fernando Romero, el arquitecto de tu imagen de cabecera ¡fantástico en mi humilde opinión! ha construido una de las salas de conciertos más increíbles que existe en el mundo y nos queda muy cerquita ( en Oporto) aunque poca gente lo sepa, si no la conoces, tú como gran arquitecto y melómano que eres, no debes perdértela si tienes oportunidad ...

    MIRA QUÉ MARAVILLA

    ( esto para que sonrías y veas que no todo es tan negro como parece ... a veces : )

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    1. María, solo conozco la obra de Fernando Romero por algunas imágenes, no puedo juzgar pero tengo alguna prevención.
      Te digo que me gusta mucho la Casa de la Música de Oporto, es obra de Rem Koolhaas, conozco muy bien este edificio.
      Abrazos

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  7. Por si no me salió el enlace antes ...

    AQUÍ BIS es que de verdad merece la pena, sé que te gustará ;-)

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    1. Aquerida MAría, salió tu comentario, lo que pasa es que a veces no abro el blog. Me gusta mucho la Casa de la Música de Oporto, su autor Rem Koolhaas ha proyectado buenos edificios, conozco también la embajada de los Países Bajos en Berlín y te diré que es una maravilla.
      Saludos

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  8. Me alegra que conozcas este edificio y que te guste. Verás Fernando Romero se unió a la oficina en Róterdam de Rem Koolhaas solo para aprender, sin cobrar nada en 1995, 4 años después Fernando Romero fue el líder y responsable del proyecto presentado al concurso para hacerse con la obra de la Casa da Música en Oporto, Portugal, que finalmente ganó. Es decir, Rem Koolhaas fue el jefe de Fernando Romero, pero la idea y el trabajo de la casa de la música es esencialmente suya.

    Que pases una feliz semana Francesc!

    PD
    Buscaré esa embajada, no se nada de arquitectura pero meeencantan los edificios y sus secretos ;)

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    1. Querida María no sabía nada de esto que cuentas de Fernando Romero, ni sabía que hubiese trabajado con Koolhaas.
      Creo que tengo fotos de cuando estuve en la embajada de los Países Bajos en Berlín, tuve la suerte que, gracias a un arquitecto berlinés, pudimos acceder a su interior del edificio y visitarlo adecuadamente.
      Abrazos

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  9. El arte es un repertorio de ocurrencias. Las limitaciones y la imaginación finita de los artistas (y los espectadores -las modas-) hacen que los periodos culturales generen obras homogéneas. O que parezcan homogéneas desde el punto de vista, también limitado y poco imaginativo, de otra cultura o periodo cultural.
    Materia, forma, función. Eso explica mucho en arquitectura. La plasticidad tecnológica de las herramientas y materiales actuales libera las ocurrencias imaginativas de la forma. Los medios de comunicación y el sistema educativo general (que también provocan eso que pareces llamar "incultura") nos inundan como nunca la memoria de multitud de imágenes diversas.
    Economía e ideología se enredan en la función. Moral y pragmática se confunden (siempre se han confundido). ¿El agua de los acueductos romanos era una necesidad material, moral o ideológica? No creo que la respuesta sea fácil. Sólo sabemos que ellos tenían la tecnología y la economía para hacer acueductos. ¿Y los edificios romanos reflejaban en su aparente clasicismo la sociedad de piratas, invasores y depravados de la Grecia y la Roma clásicas? O tal vez sólo la impecable educación de un puñado de ingenieros y arquitectos.

    Otros enlaces:
    -Superflat
    -Explosión cámbrica

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    1. Amigo Abraham, sí, en efecto, el arte está limitado por la imaginación humana, podríamos decir que el catálogo de las obras de arte es un repertorio de ocurrencias, pero no es el arte en sí. Creo que el arte es una recreación de la realidad o, si me apuras, una recreación formal de algún sentimiento humano. Es difícil andar por el camino de las definiciones, estoy muy de acuerdo con tu opinión de que la homogeneidad de un estilo deriva de la situación histórica y esto, en concreto, lo conocemos muy bien los arquitectos, tenemos que componer y diseñar los edificios con las herramientas compositivas de las que disponemos, materiales de construcción, normativas, economía, función, etc. y no quiero mencionar elementos indeseables como la vanidad del proyectista o del cliente (público o privado).
      En cuanto a lo de los acueductos romanos te daré mi opinión, de alguien que poco entiende de elementos morales o ideológicos que se pegan a las piedras, para mí, el acueducto romano es estrictamente una cuestión de necesidad de transporte del agua.
      Salud

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