martes, 5 de marzo de 2013

Relativizar en primavera


El frío entumece, el invierno se hace demasiado largo. Tanta chaqueta, abrigos y botas resultan incómodos. Deseo que llegue de una vez la primavera.

A pesar de las alergias y el vigor desatado de la naturaleza, la primavera nos trae los frutos de siempre, con la monotonía de siempre pero sus colores son más vivos y alegres que los del invierno.

Constatamos cómo todo es igual, y el paisaje se repite año tras año. Los mismos aromas, las copas de las jacarandas y alisos más pobladas y el eterno afán por la provisión del pan.

La monotonía del paso de los equinoccios y el panorama primaveral me invitan a relativizar, después de las lluvias llegarán las tórridas tardes del verano como siempre.

Sí, relativizar.

Caminar por las calles de mi ciudad, la de siempre, donde los odios y venganzas se confunden con los amores de primavera. Soportar las palabras mordaces y la mala educación de los conciudadanos. Soportar a los idiotas del poder y a los que detesto.

Dejo las prendas de abrigo y, sin ánimo de descubrir nada nuevo bajo la luz del sol primaveral, habré de seguir con el mismo esfuerzo de cada año.

A cobijo de los árboles del paseo continuaré amando a los que amo, relativizando, eso sí, el efecto de “la primavera que la sangre altera”

Con las lluvias mil que se avecinan no planificaré ninguna huida. No deseo el viaje a paisajes lejanos; después de mucho andar, lo encuentro todo aquí, en las tierras limitadas por el olivo y a la orilla de este mar nuestro, tan clásico. Jamás he sentido apego a ninguna patria, y ahora menos que nunca, ahora que los mandamases se empeñan en colocar mojones de granito. Sé donde están mis amigos y sé que allí, a un lado y al otro del mojón, con ellos, tengo un lecho dispuesto.

Relativizo mi emplazamiento y mi deseo de encontrar sombras nuevas.

Deseo que esta tierra pendenciera se arregle, aunque no me lo creo, pero también estoy dispuesto a relativizar esta incredulidad.

¿Deseo que toda la humanidad sea feliz haciendo lo que quiera, o quiero que muera por el hongo atómico prometido y posible?
Sólo sé que esta humanidad no tiene ninguna finalidad y aun relativizando no creo que nadie arregle todo esto.

Me sostienen mi rabia y mi buen humor y el gusto y la tranquilidad de estar vivo.

Relativizo y vivo tan bien como puedo: muchas lecturas, pocos autores y comida sencilla.

12 comentarios:

  1. Espero como tú la primavera, con toda su belleza relativa. Con todo, mi estación favorita. El paisaje es el mismo, pero hermosea con vivos colores. Las temperaturas se dulcifican. Todo es relativo, pero la belleza es simple.

    Salud.

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    1. Vamos a ver Salmandrágora si la primavera nos trae un paisaje más limpio, de todas maneras también vamos a relativizar esta esperanza.
      Salud

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  2. Ya, estamos en puertas del primer verdor.Tienes muchísima razón; que aunque es puñetera la primavera para las personas que padecen alergías...Pero es, tan bonito el colorido y, sobre todo mandar hacer puñetitas tanta ropa... que agobio.

    Comparto tú forma de relativizar: calidad no cantidad!

    Saludos feliz día Francesc.

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    1. Amiga Bertha, este primer verdor no son los brotes verdes, no, absolutamente no.
      En cuanto a lo de la calidad y la cantidad te diré que yo prefiero 'mucho' y 'bueno', eso sí,que pueda digerirlo sentado a la sombra de una acacia, sin ruidos ni música pop y con una brisa suave.
      Salud

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  3. Vamos hacia ella, llegará con esos días tibios que invitan a redescubrir la ciudad, por ahora tenemos lluvia y ese cielo gris que también hay que disfrutar.

    Abrazos.

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    1. Querida Amaltea, es un placer el paseo por la ciudad en primavera. Un trocito de cielo recortado por aleros y cornisas y a olvidarse de lo que hay debajo, que seguro que es más gris que el cielo que ahora tenemos estos días.
      un abrazo

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  4. Jamás he sentido apego a ninguna patria,....Ya somos dos.
    Salut

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    1. Sí, Miquel, compartimos, faltaría más.
      Salud

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  5. Yo también me siento de todas partes y de ningún lugar en concreto. Nadie es mejor ni peor por nacer en esta o en aquella orilla del río. Cuanto más viajo, más ciudadano del mundo soy.
    Y luego están todos esos politiquillos que utilizan la patria para atizar al contrario y, de paso, levantar una cortina de humo que oculte sus inmundicias.
    Un saludo y gracias por el comentario en mi blog.

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    1. Cayetano, los que estan a un lado de la frontera consideran enemigos los que quedan al otro lado y los que mandan fomentan el odio y administran la venganza. Los estados son entelequias y motivos de discordia. Ninguna consideración a los politiquillos, no merecen ni un momento de nuestra atención.
      Nos leemos
      Salud

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  6. Hoy es siempre todavía.
    Yo tambien anhelo la primavera.
    Saludos.

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  7. ...bueno y yo... sentada debajo de una acacia o de un pino jajaja :eso es vida!.

    Un abrazo.

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