lunes, 9 de septiembre de 2013

Comedores



Recuerdo unas placenteras comidas al aire libre, inolvidables, por la suave brisa o por las vistas tranquilas de un mar encalmado, o por el aire perfumado que se filtraba entre los árboles. Memorables por el ambiente exterior a orillas del Duero, o mirando el mar de Torre Valentina, o entre los olivos de Panagia Kerà en Creta o en el vecino jardín de Vilamarí, donde los poetas se reúnen a cenar en la noche de San Juan.  



A pesar de aquellos buenos recuerdos a plein air, siempre he preferido comer en un comedor interior, con paredes pintadas con colores suaves, sin tapices ni barnices; en una sala con poca decoración, sin espejos ni elementos brillantes, donde lo único que brille sean las escamas de una lubina salvaje, la cubertería o las iridiscencias del aceite. Me gusta que la cristalería tenga la transparencia de un día ventoso de invierno y no refleje nada que no sean los comensales o lo que hay encima de la mesa.



Eso de la comida es algo delicado y en el exterior corremos más riesgo de que la cosa se estropee: una racha de viento que se lleve el aroma del rodaballo, un rayo de sol que neutralice el esplendor de una escarola bien aliñada, un nubarrón que oscurezca el color del vino de Borgoña o unos ramajes que con su movimiento puedan distraer el sabor punzante de una buena mostaza de Alsacia.



En todo caso, al aire libre o en un interior, es conveniente cuidar la mantelería evitando los estampados estridentes y seleccionar la compañía, no vaya a ser que a algún comensal le dé por hablar de política, de futbol o de religión.

6 comentarios:

  1. Ostras....me recuerda ud a Joan de Segarra...solo falta la cosecha del borgoña, la vitola del puro y la marca del café...
    ummmm

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    1. Miquel, hay comedores en el exterior o en el interior, todos más o menos agradables pero es indispensable la buena compañía de los comensales, si alguno te falla, te quedarán los manjares, éstos son siempre un consuelo; uno de los mejores consuelos.
      Salud

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  2. Un momento sagrado y de gozo que no debemos nunca empañar, si es posible. Y da salud y buen humor.

    Salud
    Manuel

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    1. Manuel, yo creo que eso del comer es algo muy serio, creo que es la segunda más importante y placentera que podemos hacer, es decir, momentos sagrados.
      Salud

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  3. Tratado del saber vivir para uso de gentes en edad de ir renunciando, me lo aplico. Gracias, Francesc.

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    1. Amigo Fackel, yo trato de buscar el ambiente propicio.
      Salud

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