viernes, 14 de octubre de 2016

Cecilianismo


El romanticismo musical siempre fue muy mal visto por la Iglesia Católica. Una vez más, la jerarquía eclesiástica se opuso a las formas artísticas que no se habían gestado en su seno.

El canon eclesiástico no admitía el discurso musical ni poético de los artistas entusiasmados que buscaban la redención del hombre por el amor de la amada o por la belleza de la emoción.

La Iglesia Católica fue especialmente severa con las composiciones sacras de muchos músicos románticos. Nunca quiso admitir a Liszt, a Dvorak o a Bruckner; la música de estos compositores no era la canónica, definitivamente estos músicos fueron considerados “traidores”, pues se atrevieron a escribir unas obras sacras al margen del canon eclesial.

Contra la intromisión de unos románticos exaltados, la Iglesia Católica desplegó un arsenal dogmático. Fue el cecilianismo.  

Este movimiento se desarrolló a finales del siglo XIX y se obcecaba e insistía con las monodias oscuras del gregoriano o con las polifonías clásicas –maravillosas por otra parte.

Los cecilianistas, cada vez se hacían más intolerantes. Se opusieron a la ópera, atacaron también todas las composiciones sacras instrumentales de Max Reger o de Mendelssohnn.

El objetivo del cecilianismo no era otro que el de conseguir la participación de los fieles en los oficios religiosos, querían que los feligreses se aprendieran el catecismo y cantaran en las misas de los domingos y en las fiestas de guardar.

El precursor del cecilianismo fue el eclesiástico Lorenzo Perosi (1872-1956) que compuso oratorios, motetes y misas polifónicas, hasta un total de más de mil obras. Perosi sufrió problemas nerviosos y tuvo varios episodios de manía persecutoria que le llevaron a suspender su actividad como sacerdote en diversas ocasiones.

Pasado el romanticismo, continuó la intolerancia contra el arte y las ideas avanzadas que siempre ha caracterizado a la Iglesia Católica. El cecilianismo arremetió también contra la música del Movimiento Moderno. Frente a las partituras de Schönberg, Stravinsky, Berg y otros compositores, la Iglesia Católica insistía: las formas musicales del siglo XX eran la música del demonio.

En España el cecilianismo fue desarrollado por Hilarión Eslava y por Francisco Asenjo Barbieri que, en el Congreso Católico Nacional de 1889, defendió que la música religiosa moderna debía tomar como modelo la pureza de la polifonía del siglo XVI (los años de la Inquisición).

En Cataluña también hubo focos muy activos de cecilianismo. Encontramos teóricos y músicos como los fundadores de la Asociación de Amigos de la Música, Francesc Pujol i Pons e Ignasi Folch i Torres; el creador del Círculo de Mozart, Josep Carreras i Bullbena; el congresista Gregori Sunyol; el fundador de la Associació Gregorianista y de la Associació d’Amics dels Goigs (así como de una Schola Cantorum), Francesc Baldelló; el profesor Higini Anglès; el especialista en música montserratina David Pujol i Roca; o el esteta Miquel Querol.

Con independencia de las cuestiones ideológicas o dogmáticas, aprovecho para decir que admiro profundamente la polifonía clásica del Renacimiento. Considero que compositores como Tomás Luis de Victoria, Allegri, Palestrina o Orlando Lasso son una de las cimas de la música, sus obras son auténticos monumentos.

Hecha esta consideración y expuesta mi admiración, digo que una estética musical puede ser admirada pero nunca utilizada como martillo de herejes. La música es un arte excelso y es algo que justifica la existencia humana, pero jamás se debería utilizar como un arma de ataque.




14 comentarios:

  1. Por un momento pensé que yo también tuve algo de cecilianista de niño. Aprendí el catecismo, las letanías, la misa en latín y cantaba en el coro del colegio. Ahora que lo pienso me parece cómico. Pero esa aversión eclesiástica a rechazar lo nuevo siempre fue mortal, incluso para ellos. Yo me he salvado por esfuerzo racional propio y por estar abierto a otras realidades. Y eso no quita que como tú, no reconozcamos el valor de muchas polifonías realizadas a la sombra de los trentinos y postrentinos. Y es que el arte siempre supera y se cuela entre el dogmatismo de los absurdos.

    Un abrazo.

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    1. Amigo Fackel, yo nunca tuve trato con el clero, en la escuela sólo teníamos una clase de una hora de Historia Sagrada al trimestre, no recuerdo ni clases de religión ni letanías ni misas. Era un colegio raro para aquella época, íbamos niños y niñas juntos y no había ningún símbolo religioso en las aulas. Nunca tuve que hacer ningún esfuerzo ni racional ni emocional para sacarme ningún dogma religioso de encima, simplemente no lo había conocido.
      La música polifónica me gusta mucho. Para mí es uno de los logros humanos más importantes que conozco. Su racionalidad armónica contrasta, a mi entender, con la irracionalidad del dogma que la inspira.
      Un abrazo

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  2. Derroche sensorial y de imaginación, algo habitual entre autores libres. la Iglesia nunca vio con buenos ojos el que hubiera compositores o poetas que sacaran "los pies del tiesto".
    Saludos, Francesc.

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    1. Amigo Cayetano, el dogmatismo siempre ha atacado a los espíritus libres.
      Salud

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  3. Por una vez y sin que sirva de precedente me vas a permitir que no esté del todo de acuerdo contigo mi querido Francesc, porque aunque es cierto que la corriente oficialista de la iglesia se alineó del lado de los cecilianistas no es menos cierto que otra parte renegó de estos puristas que como bien dices, hacían música maravillosa pero sin duda más simple y muchísimo menos brillante que la que propusieron los románticos de la llamada nueva escuela alemana. Prueba de la dicotomía que se generó dentro de la iglesia lo refleja el hecho de que el propio Liszt, precisamente contra que habían reaccionado los cecilainistas se ordenó dominico desarrollando su última etapa compositora dentro de la iglesia donde por cierto realizó sus experimentos armónicos más osados y radicales .. el mejor ejemplo su Vía crucis.

    Creo que la iglesia entonces y ahora libraba numerosas batallas dentro y fuera de sus filas que afortunadamente ha ido perdiendo porque no se le puede poner puertas al campo, ni limitar o constreñir la fuerza creadora de los grandes artistas. Creo que a Miguel Angel también le quiso tocar las narices un Papa ( Pío no se cuantos) cuando pintaba la Capilla Sixtina…y tampoco tuvo nada que hacer ;)

    Un placer como siempre y un abrazo grande sin dogmas de ninguna tipo, ojalá se prohibieran todos bajo pena de excomunión jajaja


    Feliz finde!

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    1. Querida María, coincido contigo, muchos de los músicos románticos superaron con creces la calidad de los cecilianistas, la música sacra de Mendelssohn y de Liszt es extraordinaria y nada tiene que ver con la que hacían los cecilianistas. El problema reside en la intolerancia y en la oposición dogmática.
      Un abrazo sin dogmas.

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  4. No sorprende que el Romanticismo, en sus diversas manifestaciones artísticas, choque con la Iglesia dogmática. El Romanticismo rechaza las normas inmóviles vengan de donde vengan y no admite otras que las que dicte el propio impulso emocional del autor de la obra artística.

    Me ha encantado tu clase magistral, Francesc. Como siempre.

    Un abra zo

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    1. Amigo Luis Antonio, aquellos cecilianistas fueron implacables con el Romanticismo, pero aún lo fueron más con los músicos del Movimiento Moderno, de aquellos les molestaba su impulso emocional y de éstos últimos su reflexión racional.
      ¡Intolerantes!
      Salud

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  5. Estoy con LUIS ANTONIO.
    Darte la s gracias por entrar en esta página y salir con algo más que te aseguro no sabía. Pero ese algo más acompañado de pedagogía.
    Algo, en pequeño formato, nos explicaron hace mucho tiempo y en una clase que no fue muy apetitosa en la facultad de Teología.
    Como es bien sabido, todo lo que pueda ir contra los intereses de la santa madre iglesia, queda arrinconado, y por supuesto, los conceptos no son proclives a explicarlos con claridad.
    Un abrazo
    Salut

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    1. Amic Miquel, a lo largo de la historia la iglesia siempre ha ejercido un papel de arbritro, se han creído poseedores del bien y del mal, también en lo artístico, pero quiero dejar de lado esta consideración y manifestar mi admiración por la polifonía clásica.
      Salud

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  6. Eso, una clase magistral.Gracias.

    Blanca.

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    1. No Blanca, esto es algo que lo sabe todo el mundo, a veces va bien recordarlo.
      Salud

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  7. Yo no sabía nada, ha sido un descubrimiento para mí. Me gusta aprender, Francesc. Yo no soy todo el mundo que tú frecuentas, y me encantaría serlo. No pude estudiar a tu nivel,y por eso te sigo, para aprender. Muchísimas gracias, Francesc,insisto, es para mi corto conocimiento, una clase magistral.

    Blanca.

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    1. Gracias Blanca, celebro que te hayan servido estas escuetas líneas aobre el cecilianismo, ya has visto que este "dogmatismo" musical alcanza casi hasta nuestros días.
      Salud

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