viernes, 23 de junio de 2023

Shida Yaba



 

Shida Yaba 志太野坡 (1663-1740) fue un poeta que paseaba en otoño entre las sombras de los jardines chinos.

Bajo los sauces, cuyos perfiles lloran, aún permanece la presencia de Zhuangzi que vivió alrededor del siglo IV a.C. y el recuerdo de las Cien escuelas del pensamiento.

Shida Yaba sabía que el jardín simboliza el paraíso en el mundo. Sabía de las antiguas leyendas que dicen que aquel paraíso se hallaba en la cumbre de una gran montaña lejana, en unas islas en medio del mar. Allí se encontraba el elixir de la "eterna juventud", que permitía acceder a la inmortalidad. Sabía del jardín de los jardines y del Yuanming yuan, tan artificioso como los setos recortados. 

Conocedor de todo esto, prefería las camelias cercanas. Como Suzhou y Hangzhou estaba convencido de que el cielo existe, pero que el paraíso está en la tierra.

Shida Yaba, rechazaba el carácter mágico o místico del jardín. También, en aquellos años, Louis Le Vau lo rechazaba cuando ordenó que se recortaran los cipreses y los tejos de Versalles para darles formas geométricas.

¡Ah, el jardín de la geometría! ¡Ah, el jardín de los símbolos errantes!  

Sombras de la razón y sombras del corazón.

Shida Yaba apreciaba el arte del jardinero, cuya labor es hacer que todo parezca claro, y que la naturaleza, más refinada aún, termina su trabajo apuntando al desorden.

El poeta, bajo los sauces, con una caligrafía perfecta dibujó:

Había barrido el jardín

y he aquí que, después,

                            las camelias habían caído.

miércoles, 21 de junio de 2023

Poesía y podredumbre

 

 Landscape at Sunset, after William Keith (1993). David Bierk.



La poesía se alimenta de la luz y de los colores del paisaje, del dolor y el amor de los hombres y las mujeres que viven en este mundo y de la intangibilidad de sus sueños.

 

La poesía sale del paisaje y regresa al paisaje. Es como una hoja que después de recibir la savia fresca se seca y cae y forma un sustrato que nutre los árboles del bosque, los árboles del alma, los árboles de la Ciencia del Bien y del Mal y el árbol del Arte.

 

La poesía no es arte, es algo anterior al arte y es el sustrato del mismo, lo nutre. La música, la pintura y la arquitectura son tributarias de las hojas secas que cayeron al suelo.


Si de la metáfora hacemos reflexión podemos concluir que el arte nace de la podredumbre, de algo corrompido, ya que las hojas secas solo sirven de adobo cuando se pudren.


Ya sea un sustrato podrido de hojas secas o unas verdes arboledas iniciales, la poesía nutre los jardines de flores olorosas y los bosques por donde anduvieron los faunos. A veces se trata de aromas, emanaciones secretas o de efluvios inéditos. Estas sensaciones volátiles se instalan en la pituitaria como un huésped cómodo de quien no conocemos su rostro.


Con el transcurrir del tiempo, cuando parece que los olores han quedado almacenados para siempre en el recuerdo, advertimos realidades súbitas que tienen un aroma que, en una primera y superficial impresión parece nuevo, pero cuando 
persiste en la pituitaria, ya no nos resulta desconocido y entonces, la cara extraña de la realidad nos reporta a un rostro conocido que, sin hacer aspavientos, nos sonríe entre las flores de los jardines de la memoria.


La poesía es el poso previo de un recuerdo. Es el plantel de un déjà vu.

lunes, 19 de junio de 2023

Tamerlán en cifras

Tamerlán en Georgia

 

Muchas veces, las cifras nos proporcionan unos datos muy precisos que nos ayudan a conocer el carácter de una persona.

He aquí el ejemplo de Tamerlán (1336-1405). Conquistador nómada y emperador:

Su imperio tenía más de 8.000.000 de km2 (casi 16 veces la extensión de España).

Sus campañas militares causaron más de 17.000.000 muertos (el 5% de la población mundial de entonces).

Atacó y saqueó 237 ciudades (Delhi, Moscú, Samarcanda, Bagdad, Damasco, Alepo, etc.)

Para no derramar sangre, enterró vivos a 3.000 habitantes de la ciudad de Sivas (Turquía).

En Ispahán masacró a sus 75.000 habitantes construyendo torres con sus cabezas decapitadas.

Su ejército contaba con unos 200.000 hombres, con 70.000 de ellos cruzó el río Indo e invadió India.

Tenía 43 esposas y concubinas, además de centenares de damas de goce.

Aseguran algunos historiadores que tuvo 149 hijos reconocidos. (Dato no contrastado)

Para embalsamar su cadáver se utilizaron 37 clases de aceites fragantes y su cuerpo se colocó en un ataúd de marfil. En su lápida mortuoria podemos leer la siguiente inscripción: «Si yo me levantase de mi tumba, el mundo entero temblaría».

sábado, 17 de junio de 2023

Retorno a la tonalidad

Das Auge (1938) – Paul Klee

 

 

Cuando decaían los lenguajes artísticos de la vanguardia europea, los compositores empezaron una marcha de retorno a la tonalidad, en la década de los años 70 del siglo XX, percibimos un esfuerzo de recuperación de la melodía.


El compositor, con la experiencia a cumulada de la atonalidad, caminando sobre la dispersión de las vanguardias artísticas del siglo XX, emprende un combate por la dominación del medio sonoro. Sitúa su acto individual de creación sobre el medio, de tal manera que su acción compositiva se convierte en la saeta que traspasa las nieblas sonoras para alcanzar la diana de la harmonia mundi.


¡Vana ilusión!


Aunque impredecible, aquellos músicos creían ver un futuro de armonías positivas. Sin embargo, el futuro que enseguida se cernió sobre Occidente, era un futuro de tiempos gaseosos donde el arte es fugaz y las armonías naufragan sobre las crestas de las olas de un océano embravecido y cambiante por efecto de los cambios climáticos y, en definitiva, por la barbarie humana y por la mala baba cósmica.


Nota:

Aprovecho para recomendar Offertorium de Sofya Gubaidulina.

viernes, 16 de junio de 2023

El nacionalista que escribe

Bagatella n. 2 (1915) Wassily Kandinsky




El nacionalismo es una forma de romanticismo regionalista y provinciano. Discurre de lo grande a lo pequeño. Empequeñece.


El nacionalista, cuando habla su lengua vernácula, le parece que está haciendo algo importante. Le importa más su lengua que lo que dice.


Cuando un nacionalista escribe en su lengua, lo hace convencido de que el lector irá subrayando una y otra frase, o más bien un vocablo y otro vocablo. Este engreimiento inflamado es algo que podríamos calificar de paternalismo lingüístico.


Dado que la dimensión es provinciana y pequeña y que el engreimiento es grande, ocurre, a menudo, que esta inflamación lingüística sólo sirve para escribir bagatelas que no sirven para nada.

lunes, 12 de junio de 2023

Victimismo

Shuzo Takiguchi, Phantom of Matthias Grunewald, 1962


 

Víctimas las ha habido siempre. Hombres y mujeres que han padecido dolor y muerte, que han sufrido opresiones y violencia y han sido víctimas de la barbarie humana o de la inclemencia de la naturaleza. Esto ha ocurrido desde el tiempo de los faunos y centauros.


Una cosa son las víctimas y otra cosa es el victimismo. Este es un sentimiento relativamente moderno, propio del Romanticismo y más recientemente, avivado por la “inteligencia emocional”, se ha convertido en un modus vivendi.


Hoy parece que, si no eres víctima y no muestras tu victimismo, nadie te considera, no tienes subvenciones ni ayudas de ningún tipo, incluso puede ocurrir que te insulten y así te den motivo para que puedas pertenecer al grupo de las víctimas.  


Recuerdo que a los llorones les decían: niño, como no te calles te daré un sopapo y así te enterarás de por qué llorar.


El victimismo es rentable y más aún en una sociedad mojigata en la que se premia la queja más que el trabajo y se valora más el sollozo que el esfuerzo.


En lo público, el victimismo es un populismo emocional, en lo privado es una condensación sentimentaloide. En los dos casos es una estrategia para conseguir algún privilegio o subvención.

domingo, 11 de junio de 2023

Nueva Guerra Médica

 





Hace muchos años, cuando era adolescente, leía los artículos de Enrique Badosa que casi cada día se publicaban en el vespertino "El Noticiero Universal". Aquellas lecturas se me hacían imprescindibles, aún conservo muchos artículos que recorté. Más tarde, pase a su poesía y me impresionó por su perfección y mesura, admiro su conocimiento y amor por los clásicos. Un gran poeta.



viernes, 9 de junio de 2023

Fealdad aceptada

El huevo. Alfred Kuvin


En la historia del arte encontramos muchas obras de arte cuya fealdad ya la tenemos asumida y la aceptamos. Muchas de estas obras se han convertido en iconos estéticos que nos acompañan.

 

No buscamos en ellas proporciones, equilibrio compositivo o armonía de formas. Nos conformamos con admitir que aquella fealdad representa el signo de un tiempo o de un espacio y, consecuentemente el arte expresa esta significación. El arte expresa el signo de los tiempos y si el signo es la fealdad, pues ahí está la obra fea.

 

De antiguo, se ha relacionado bondad con belleza y, a la recíproca, inmoralidad con fealdad física. Los tiempos cambian y con ellos cambia el sentido moral. Un análisis de la evolución de la moral nos puede explicar el porqué de una determinada aceptación de la fealdad.

  Unos cuantos piquetitos (1935). Frida Kahlo


Prefiero apreciar el arte por sus cualidades intrínsecas, apreciar “la cosa en sí”, sus proporciones, su armonía, su composición, etc. Esto permite alejarme de la moralidad del autor. Muchas veces el artista -la persona artista- puede decepcionarme, ya sabemos que hay artistas que son unos auténticos crápulas. Desde el punto de vista estético, qué importa que Gesualdo despeñara una mula, de esto casi nadie se acuerda, qué importa si Cellini o Caravaggio fueron unos pendencieros. Todos ellos nos han legado unas obras magníficas que desafían toda fealdad más o menos aceptada.

 

http://francesccornado.blogspot.com/2015/01/carlo-gesualdo.html

http://francesccornado.blogspot.com/2013/03/benvenuto-cellini.html

 

El arte sigue. Está dando vueltas en la rueda del tiempo. Y la fealdad también está subida en la misma rueda. Si el arte recrea la realidad no puede ni debe evitar la representación de la fealdad, una realidad sin proporciones ni mesuras armónicas. El arte está obligado a representar, también, una realidad desagradable y no nos queda más remedio que convivir con ella y aceptar su representación. El artista deberá expresar las miserias y la fealdad.
 
¡Malditos artistas, capaces de despeñar a una mula, batirse en duelos y apuñalar al rival!

martes, 6 de junio de 2023

Kaija Saariaho

 


Cuando escribí Jardí Ardent, consulté mucha bibliografía sobre la construcción de jardines, estuve mirando muchas fotografías que tenía guardadas, consulté planos y textos, pero por lo que más me interesé eran aquellas expresiones artísticas distintas de la arquitectura y de la jardinería que tuvieran algo que ver con el bello arte de los jardines.


A raíz de su obra Jardín secreto III (Nymphéa) descubrí a la magnífica compositora Kaija Saariaho (1952-2023). Se trata de un cuarteto de cuerda con música electrónica que Saariaho compuso en 1987. Al principio no encontraba que aquella música tuviera relación con los jardines, pero aquella partitura y otras de esta compositora me cautivaron.


Ahora Kaija Saariaho nos ha dejado su obra. Centenares de composiciones, entre las que encontramos óperas, música de cámara, orquestal, vocal, música para instrumentos solos, conciertos para instrumentos y orquesta, música para el cine, música incidental, ballet y muy especialmente música electrónica y electroacústica de la que era una especialista muy destacada.  Fue una de las pioneras en la utilización de la música electrónica en vivo. 


Algunos han considerado a Kaija Saariaho como una de las más grandes compositoras del siglo XXI.


Puso un gran interés en el timbre instrumental y en la utilización de la música electrónica, en el uso de procesadores digitales en la creación musical y en la mescolanza tímbrica de estas tecnologías con los timbres de los instrumentos tradicionales, muy especialmente de la cultura nórdica a la que pertenecía.  Había nacido en Helsinki y estudiado en la Academia Jean Sibelius con Paavo Heininen. A partir de la estética espectralista de los años sesenta con compositores como Hughes Dufourt, Tristan Murail o Gérard Grisey; Kaija Saariaho desarrolló una estética propia, nórdica, de gran energía, de tonos temperados y en muchas ocasiones delicadamente descriptivos como en el caso precisamente de Nymphéa que yo, en principio, no supe apreciar y que ahora después de mi Jardí Ardent me traslada a un jardín imaginado de nenúfares preciosos.


Kaija Saariaho: Nymphéa Reflection (2001) - YouTube


Descanse en paz Kaija Saariaho, la gran compositora.

 

 

lunes, 5 de junio de 2023

Épocas de cambios y calor



Siempre he oído decir que nos encontramos en una época de cambios. Lo oí cuando comencé a trabajar, cuando entré en la Universidad, cuando tuve que resolver problemas profesionales y, en muchas ocasiones, además, algunos aseguraban que nos encontrábamos en un cambio de ciclo.

Cambian constantemente las relaciones comerciales, las formas de trabajo, la cultura y las maneras de alcanzar un mayor confort.

De muy joven, cuando empecé a trabajar, mi jefe, que era un empresario sabio, me decía que hay que adaptarse a los cambios. Él, que había sido comerciante de carbón, aseguraba que la inteligencia se demuestra con la capacidad de adaptación. Por esta razón, él dejó de vender carbón y montó una empresa de distribución de gas butano y me decía que cuando la gente dejara de utilizar el butano vendería otra cosa que calentara.

Aquellas palabras eran proféticas. El secreto está en adaptarse y encontrar cosas que calienten, ya sea una friega con aceites de pediluvio o con extractos triples de acacia, ya sea con buena poesía que estimule la inteligencia y los sentidos, ya sea con el calor de la amistad y de algún otro producto calorífico.

Lo malo de todo esto es que algunos creen que una buena forma de calentarse es liarse a tortas.