
'Bakken',
1939. Asger Jorn
Veo
una gran cantidad de individuos moviéndose por las calles de aquí
para allá. Parece que una fuerza secreta los empuja. Sus movimientos
son muchas veces apresurados y otras veces se mueven haciendo gala de
una tremenda torpeza espacial.
Estoy
convencido que la fuerza que los mueve es el aburrimiento, quieren
cambios constantes, están permanentemente ocupados en adquirir, en
cambiar de lugar, hacer y deshacer, correr y menearse.
Cuando
están en la ciudad quieren ir al campo, creen que allí donde están
es un lugar malo y quieren ir a otro. Creen que la felicidad reside
en cualquier otro lugar donde ellos no estén, se aburren y quieren
marchar a toda velocidad, ir de viaje a lugares que apenas pueden
situar en el mapa, quieren escapar del hastío que llevan colgado en
la espalda y se cargan con las maletas y huyen.
Bror Julius Olsson (1930)
Creo
que algún médico del Siglo de las Luces ya nos hablaba del
aburrimiento como de una especie de enfermedad que produce
indigestiones.
Hay
aburridos saciados, hartos de comida y de todo los demás, que se
preocupan para adquirir el derecho de no hacer nada, o sea comer más
y aburrirse más.
Del
aburrimiento, otros obtienen pingües beneficios, es la industria del
movimiento desganado, que se basa en satisfacer al aburrido
proporcionándole nuevas golosinas, gimnasios, aventuras, viajes
programados, artilugios, cachivaches, autocarabanas...
¡Cuántos
se ocupan en complacer al aburrido diversificando las formas de
hastío!
Cuanto
más opulenta es una sociedad, más sujetos asqueados pasean por sus
bulevares. Por las calles y plazas transportan su aburrimiento los
creadores de contenidos, los influencers, los aficionados al anime y
al manga, los filósofos de salón, los poetastros, etc.
Duncan Oppenheim (1940)
No
sé si el aburrimiento es algo temporal y pasajero, pero sin duda es
el medio más seguro para conseguir la eterna felicidad aburrida.
También
en el Siglo de las Luces, el sabio aristócrata dijo que el
aburrimiento activo o pasivo son los dos caminos,
igualmente seguros ambos, para alcanzar el cielo.