He asistido a una de las actividades que se han celebrado en el marco de la “Biennal de pensament” Barcelona 2022. Antes de empezar me han presentado a una de las arquitectas que formaban parte de una mesa redonda en la que se debatía sobre las nuevas formas de concebir el urbanismo bajo una mirada de género y participación ciudadana.
En el debate se aducían argumentos que me incomodaban -me removía en mi silla- y otros argumentos y propuestas de un urbanismo ilusionado que discurrían entre la inexperiencia y lo naïf y que a pesar de ello, pueden suponer un avance en la manera de entender el urbanismo como una disciplina participativa.
Me ha gustado la argumentación de Atxu Amman y aplaudo su enfoque sobre la construcción de la ciudad.
A pesar del frío -el acto se celebraba al aire libre-, Amman ha hecho que me sintiera cómodo en la silla y olvidara aquellos versos de Salvador Espriu que rezan así:
tots patim, les cadires són coixes
i els llistons se’ns claven a l’esquena.
todos sufrimos, las sillas son cojas
y los listones se nos clavan en la espalda.

