viernes, 14 de octubre de 2022

El urbanismo del futuro y la comodidad de las sillas

 
Fuente: www.webecoist.momtastic.com

 

He asistido a una de las actividades que se han celebrado en el marco de la “Biennal de pensament” Barcelona 2022. Antes de empezar me han presentado a una de las arquitectas que formaban parte de una mesa redonda en la que se debatía sobre las nuevas formas de concebir el urbanismo bajo una mirada de género y participación ciudadana. 

 

En el debate se aducían argumentos que me incomodaban -me removía en mi silla- y otros argumentos y propuestas de un urbanismo ilusionado que discurrían entre la inexperiencia y lo naïf y que a pesar de ello, pueden suponer un avance en la manera de entender el urbanismo como una disciplina participativa.

 

Me ha gustado la argumentación de Atxu Amman y aplaudo su enfoque sobre la construcción de la ciudad. 

 

A pesar del frío -el acto se celebraba al aire libre-, Amman ha hecho que me sintiera cómodo en la silla y olvidara aquellos versos de Salvador Espriu que rezan así:

tots patim, les cadires són coixes

i els llistons se’ns claven a l’esquena.

 

todos sufrimos, las sillas son cojas

y los listones se nos clavan en la espalda.

miércoles, 12 de octubre de 2022

Caos, trascendencia y ganas de cenar


En la “Biennal de Pensament” Barcelona 2022, que se celebra estos días, se proponen una serie de actividades y debates teóricos sobre el poder de la responsabilidad, la crisis global y la crisis energética, la irrelevancia de la verdad, la incertidumbre del futuro, la construcción de la ciudad, las identidades, la crisis de los sistemas políticos, el colapso e inquietud ante el cambio climático, etc.


Después de asistir a uno de estos debates, de camino a casa, pienso en la eficacia de la razón y en la utilidad del pensamiento teórico y pienso en la soberbia del ser humano que a menudo olvida que forma parte del caos del universo.

Hay individuos que están convencidos de que la naturaleza es sabia y lo hacen después de ver la mala baba que gasta esta mala madre que es la naturaleza: huracanes, erupciones volcánicas, terremotos, pandemias…


La naturaleza no tiene ninguna finalidad, es tan cruel como amoral. Forma parte del caos del universo y nosotros, que formamos parte del mismo caos, tratamos de otorgar trascendencia a sentimientos que casi siempre son vulgares reacciones químicas.


No está mal, entre las reflexiones teóricas, la trascendencia y las ganas de cenar voy esperando que mañana amanezca sin que la naturaleza nos juegue una mala pasada.