miércoles, 23 de septiembre de 2020
Un inventario
lunes, 21 de septiembre de 2020
James Stirling
Aunque nunca fui un mitómano ni me dejé convencer por argumentos de autoridad. En mis años de estudiante de arquitectura escuchaba lo que decían los arquitectos más famosos y experimentados. Asistí a muchas conferencias. Me interesaba ver cómo justificaban sus proyectos. Escuché también muchas majaderías. Muchas de sus obras eran de gran calidad y no necesitaban de ninguna justificación, la obra se justificaba sola y las palabras de su autor sobraban.
En
una ocasión asistí a una conferencia de James
Stirling (1926-1992), el arquitecto escocés autor de la famosa Facultad de
Historia de la Universidad de Cambridge.
Sir James Stirling, con toda su obesidad desparramada detrás de la mesa de conferenciante, dijo que la buena arquitectura debe expresar el uso que tiene la obra, que todos los elementos arquitectónicos deben comunicar precisamente el uso del edificio. Puso el ejemplo de su Facultad de Historia y dijo que un por tratarse de un edificio donde se investiga y se estudia la historia deben organizarse los espacios, la estructura y la composición de fachadas de manera que recuerden o aludan episodios históricos de diferentes épocas.
Al salir de la conferencia, el compañero de asiento me dijo: has visto que gordo está Stirling, algunos dicen que su estilo es brutalista.
viernes, 18 de septiembre de 2020
Brutalismo y brutalidad. Arquitectura
Biblioteca Geisel de la Universidad de San Diego, en La Jolla (EEUU)
El brutalismo es un estilo arquitectónico que surgió a finales de los años cincuenta del siglo XX. Algunos afirman que su denominación hace referencia a los elementos de obra bruta, en concreto al hormigón en bruto, al béton brut como decía Le Corbusier. El caso es que, a partir de ahí, fue el crítico inglés Reyner Banham quien acuñó el término de brutalismo.
Otros
opinamos que el brutalismo se refiere a la forma arquitectónica y no al tipo de materiales
utilizados. Los materiales en “bruto” se han utilizado a lo largo de la
historia, los castillos medievales utilizaban mampostería de piedra en bruto,
incluso vemos pedruscos en bruto en los palacios florentinos y a nadie se le
ocurre decir que aquello es una arquitectura brutalista.
Walden 7, Sant Just Desvern (Barcelona). Ricardo Bofill Levi
El
estilo brutalista se refiere sin duda a la arquitectura proyectada con voluntad
de brutalidad. Los espacios proyectados suelen ser desaforados, las
proporciones son brutales, me refiero a la animalidad del término.
La arquitectura brutalista no atiende a la proporción de la parte con el todo, cada elemento expresa la brutalidad a su aire. Unos volúmenes son manifiestamente expresionistas y cabalgan sobre otros que también lo son pero que expresan otras cosas y todos ellos con voluntad de implantar su ferocidad en el espacio.

Cine abandonado en
Sandakan, Sabah
Algunos
arquitectos brutalistas quisieron cargar sus proyectos con un lastre
ideológico, quizás un cierto grado de frustración ante los postulados del Movimiento
Moderno. Cuestionaron el racionalismo y propusieron otro valiéndose de los
materiales “en bruto”.
Alison y Peter Smithson (unos de los padres del
brutalismo) utilizaron estructuras vistas de acero y ladrillo, pero esto
tampoco era ninguna novedad, se habían utilizado desde Viollet le Duc hasta el
modernismo. La influencia de los Alison fue teórica y su obra fue escasa.
Kirche Zur Heiligsten Dreifaltigkeit. Viena
Teatro Teresa Carreño, Caracas. Arqs. Tomás Lugo Marcano, Jesús Sandoval y Dietrich Kunckel
Robarts Library. Toronto. Canadá

Continuación de las obras de la Sagrada Familia
Si he traído el ejemplo de la continuación de las obras del templo de la Sagrada es porque creo que ahí se reúnen todos los ingredientes de brutalidad y desproporción que caracterizan el estilo brutalista, así como el uso del material en bruto y además un uso fraudulento de los mismos, por ejemplo, elementos de hormigón que imitan la piedra, bóvedas con atirantados escondidos, estructuras que trabajan a tracción impropias del estilo original, etc. Un desaguisado conceptual, brutal y material.







