Debemos
tener cuidado con la dimensión de las sombras, con el borde del acantilado, con
el cobijo que ofrece el ramaje de los tilos, con el claro de luna. Todos son "sitios" peligrosos donde uno
puede quedar confundido y preguntarse cosas que sólo competen a los dioses.
Ciertas
formas son lugares de superstición, son un inmenso vacío, tan infinito
como los decimales del número "pi".
Y
tener cuidado también con las brechas por donde podemos caer al abismo de los
amores ficticios.
No
te dejes embelesar, puedes verte envuelto en una niebla romántica, en la
melancolía. Ten cuidado ya sabes, detrás de muchos espíritus melancólicos se
esconden muchas malas digestiones.



