miércoles, 16 de mayo de 2018

El subsuelo


 Roland Penrose -1983- House the Light-house


Buscamos lo que se esconde en el subsuelo,
indagamos en la noche de los cuerdos
y sospechamos que existen tesoros
ocultos en las sombras de primavera.

Con artificios intentamos oscurecer
el sortilegio del lucero del alba,
la perspectiva y el color de la rosa,
y salimos por la tangente del ocaso.             

Allí donde el claro de luna muestra
una noche arrebatada y el amasijo
de camelias trama sus secretos,        
el pensamiento confunde todos los caminos.

Pasará el mayo florido y el equinoccio
de junio borrará las huellas que dejaron
los caminantes que enloquecieron en la niebla.

Sólo locura y superstición.

domingo, 13 de mayo de 2018

Goethe y sus personajes



Jaume Ribas, 'Hours of the Day I' Framed Artwork

A Goethe le gustaba contemplar el paisaje desde lo alto del campanario de la catedral de Estrasburgo. Las cubiertas de los edificios a sus pies, es lo que le gustaba. Sin embargo, y a juzgar por los personajes que salieron de su imaginación, no parecía que le interesaran demasiado las personas que vivían debajo de aquellos tejados que a él observaba.

Idealizaba las calles que veía a sus pies y los individuos que transitaban por ellas. Eran, para el sabio alemán, prototipos.

Sus personajes son tipos extrafísicos, son condensaciones de un sentimiento, son personajes que no existen en la realidad.

Podríamos creer que la tendencia a transformar los seres humanos en prototipos obedece a la mentalidad científica de aquel sabio tudesco.  

Johann Wolfgang von Goethe (1749-1832) fue un genio sensacional, ilustrado, juicioso, un hombre doctísimo que se ocupó de todo, pensó y escribió muy bien, pero los personajes que creó eran unos auténticos plastas.

Sombra y oscuridad. La noche del diluvio. 
 William Turner, 1843.

De ningún modo voy a decir que personificar un sentimiento humano sea algo literariamente negativo. Expresar emociones o cualidades humanas por medio de un personaje de ficción es común en toda la historia de la literatura y del arte en general, y de estas personificaciones han surgido algunas de las más grandes obras de arte. Fueron personificaciones Hamlet y Don Quijote y fueron personificaciones todas las esculturas alegóricas del neoclasicismo.

No diré tampoco que  fuera un mal escritor, al contrario, creo que Goethe fue uno de los más grandes escritores que ha dado Europa, pero sí que insistiré en que sus personajes son unos pelmas.


Werther, es un espíritu arrebatado. No le sucede nada que no sea vulgar y frecuente, solo se trata de problemas de desamor, como ha acontecido siempre, pero este joven desquiciado eleva su desventura a unas alturas celestiales o las precipita a un Averno personal que solo existe en su imaginación. Werther es un pesado que desencadenó una epidemia de suicidios entre adolescentes.

Charlotte, su adorada, es una casquivana que quería vivir una existencia cómoda. Poco convencida, no acertaba a distinguir lo que le convenía. Creía que el bienestar conocido o el plácido acomodo, podían sustituirse por una pasión desconocida, pero nunca lo vio claro y anduvo unas veces pánfila como una marmota aletargada y otras veces atolondrada como un jilguero nervioso.

Fausto quería conocerlo todo, lo humano y lo divino, y se dio a la magia para alcanzar el conocimiento de los dioses. Es un ser que ha perdido la vitalidad y solo le queda una alternativa: despegarse la realidad y vivir en la nube de un engaño. Pacta con el diablo para recuperar la juventud a cambio de su alma, un aliento inexistente, algo que podríamos calificar de estelionato vital.  

Margarete, la amada del doctor Fausto, no parece conocer de la misa la mitad, envenena a su madre y comete un infanticidio, y todo esto lo hace por amor.

Mefistófeles, en la primera parte de la tragedia, pacta con Dios, pero, ¿qué dios es este que tiene que pactar con el diablo? Mefistófeles se transforma en caniche, algo que sería ignominioso para cualquier divinidad maléfica, ¿qué dirían los dioses griegos al ver aquella ridiculez de perrito?

Con Fausto, Goethe quiere emular una mitología, pero lo hace con prototipos enclenques.