martes, 10 de octubre de 2017

Un camino bajo las encinas


 
Blau antic (1990). 
Albert Rafols Casamada

Después de caminar con paso prudente por un sendero de pitas conseguiré alcanzar el deliquio de una diosa.

¿Es pudorosa o se ofrece?

No, ella me tiende su telaraña, ella es la tarántula agazapada en el pensamiento.

Bajo las encinas, este caminante 
busca el intangible rumor de los 
surtidores.


viernes, 6 de octubre de 2017

Los números en una esfera


ERWIN BECHTOLD, XXVII-4, Konzentration Rot auf d'Grau, 2007

Antes que la palabra fue el tiempo.
El Verbo contemplaba las barbas de Cronos. Éste ya era viejo entonces.

Los sátiros corrían lascivos antes de que el hombre midiera el tiempo, pero lo tuvo que hacer y lo numeró. Midió el día y la noche y puso los números en una esfera.

Primero la Physis o naturaleza.

Segundo la Thesis o la convención.

La palabra se hizo doliente al pie de la torre de Babel y el Tiempo ordenó a la Vejez que destruyera la Belleza.

Nota: Physis y Thesis se confunden con frecuencia.

jueves, 5 de octubre de 2017

Ideales de mármol y sustancia humana




La aspiración humana de superar la materia y trascender la pura animalidad para alcanzar un estado más o menos seráfico, ha hecho que el ser humano se inventara unos magníficos arquetipos de actitud, de condición o de naturaleza. Estas condiciones sublimes constituyen los ideales.

Para bien o para mal, los ideales han conducido la marcha de la historia, pero siempre el ideal humano ha fracasado en cuanto al cumplimiento de sus objetivos últimos. Pongo el ejemplo el fracaso del ideal romántico, del amor como elemento redención del hombre y fracasaron también los ideales de honor y gloria, y hoy, asistimos al fracaso de las ideologías como productoras de un modelo de sociedad libre y justa.

Los ideales son creaciones del intelecto, no tienen fundamento material, no tienen espacio ni tiempo.

Los ideales son sustancia artificial. Los ideales no se deducen de ningún planteamiento científico, emergen de la inspiración, del deseo de trascendencia. En esto se parecen al arte, pero éste se inspira en la naturaleza, la trasciende y se concreta en la forma creada libremente.

El arte observa la realidad y la afirma o la transgrede, siempre la pone patas arriba y la hace aparato, ¿la idealiza?

El arte ha creado ideales formalizados en mármoles y éstos son quasi imperecederos porque son piedra y no apostolados ni idearios. 

Tanto los idearios como las ideologías, tanto los dogmas emocionados como las proclamas encendidas de algún iluminado son utilizados para perpetuar la animalidad. 

El arte constituye la mejor defensa contra los sectarismos y la irracionalidad fanática que mueve las masas en busca de una falsa Arcadia prometida por el iluminado de turno.


lunes, 2 de octubre de 2017

Sistemas de regadío

Parterres 2. Francesc Cornadó


Mi afición por los jardines viene de lejos, de cuando estudiaba la carrera de arquitectura. Teníamos la asignatura de “Jardinería y paisaje”, entonces leí muchos textos sobre el diseño y la construcción de jardines.

Este verano, preparando la introducción de mi libro “Jardí ardent” he recuperado lecturas y me he quedado patidifuso leyendo un texto sobre las formas de irrigación que se han practicado a lo largo de la historia.  Traducido del italiano más o menos allí decía:

En el cinquecento, cuando los jardineros toscanos y sobre todo los ingenieros de los Países Bajos habían logrado regar jardines situados en cotas altas, con sistemas ingeniosos y eficaces para subir las aguas, entonces Teresa de Ávila decía que la única manera de regar era rogando a Dios para que enviara la lluvia y que nada se debía hacer desviando el agua de los ríos ni construyendo artefactos del "demonio" para llevar las aguas de aquí para allá. Cuestionaba la construcción de jardines, actividad injustificable para los místicos religiosos.

Parece ser que para los místicos experimentales cristianos sólo es justificable el jardín del espíritu.