jueves, 31 de octubre de 2013

El miedo me lo gestiono yo solito

Sabemos cuales son los peligros que nos acechan, estamos preparados y no nos vamos a acoquinar.

Ya sabemos que la jeringuilla matutina está cargada con lejía intravenosa, dispuesta a darnos los buenos días; que los periódicos del desayuno tienen la tinta con trazas de odio que nos manchan las manos y la mente. Sabemos que el puente que lleva a la otra orilla del río tiene, en ambos extremos, cabinas de fielato que cobran peajes de desesperación para que caminemos libremente. Sabemos que el whisky que sirven en el bar del otro lado es sólo un mejunje de alcohol y after-sun.

Por poco que prestemos atención, cuando miremos las cornisas del edificio de delante, veremos que los cuchillos afilados de doble filo vuelan como plumas de colibrí. Y así llega la noche, y el insomnio rivalizará con la luna para ver quién es el más canalla, el más infame o descastado. Soñaremos en cristales esmerilados y nos arrebujaremos en la almohada donde se hallan unos ácaros gigantes que son capaces de morder y morder e ir avanzando hacia el interior del cráneo y engullirse las ideas.

Nos enfrentaremos, sí, y con nuestra valentía y un poquito de sentido común afrontamos estos peligros, pero no vamos a dejar que el poder gestione nuestro miedo, por que estos granujas, enseguida se apoderan de tus datos personales y se meten en tus cosas y en tu cuenta corriente.

miércoles, 30 de octubre de 2013

Prokófiev, l’enfant terrible. Concierto nº 3 para piano y orquesta


 Retrato de Serguéi Prokófiev
realizado en 1934 por Pyotr Konchalovsky

Cuando Serguéi Prokófiev compuso el para piano número 3 estaba en un momento de plenitud juvenil. Se trata una obra vigorosa que empieza con un tema melancólico expresado por el clarinete, es un aire popular que enseguida se va convirtiendo en juego y diversión; no tiene ningún movimiento lento, sólo un tema en forma de gavota antigua que el compositor la presenta en forma de variaciones y contrastes. Termina el concierto con una enérgica melodía romántica y un vigoroso y exultante final.

El concierto fue compuesto en 1921 en París, en aquella época muchos auditorios occidentales se disputaban a Serguéi Prokófiev como interprete de piano.

Prokofiev era un enfant terrible  con gran creatividad compositiva, comía bien, rebosaba vigor y demostraba en sus composiciones una capacidad extraordinaria para estructurar la materia orquestal.

Mientras tanto, en su país, la música y el arte en general, sufrían el ataque del stalinismo. La abstracción, el constructivismo, la música post romántica y todas las propuestas de la vanguardia artística tuvieron que someterse a la dictadura del realismo soviético.

Cuando Prokófiev volvió a la URSS vio como algunas de sus obras eran consideradas “obras superficiales”. En los juicios públicos de 1948 llevados a cabo por Andrei Zhdanov, mano derecha de Stalin, se intimidó a los compositores soviéticos, se les hizo adoptar las tesis del realismo, y se apartaron del panorama musical todas aquellas partituras que apuntaban un avance o suponían un progreso del lenguaje musical moderno. Las partituras modernas y complejas fueron eliminadas hasta la muerte de Stalin el 5 de marzo de 1953, el mismo día que falleció Prokófiev.

No eran enfants terribles ni artistas de vanguardia lo que querían los jerarcas soviéticos, sin embargo Seguéi Prokófiev supo capear la embestida. Él fue un enfant terrible pero con él no pudieron, su obra se mantuvo inconfundible y moderna aunque escribiera para los jerarcas stalinistas y así lo demostró con su Sinfonía-Concierto de 1951 y con su Sinfonía nº 7 de 1952, si bien ambas presentan algún tema de resignación nostálgica, las dos utilizan un lenguaje moderno, original, poético y libre.

martes, 29 de octubre de 2013

La espiritualidad de un zapato

 
 Natura morta amb sabatot. Joan Miró

Con mis sentidos puedo llegar a acercarme a la realidad e incluso, gracias al sistema métrico decimal, puedo medir, pesar y contar algunas cosas, pero no aspiro a tener más espiritualidad que un zapato.

viernes, 25 de octubre de 2013

El arco serliano


arco serliano de la Galleria Vittorio Emanuele III

Considero que el arco serliano, sin ser un prodigio de creatividad, resulta ingenioso y sobre todo sincrético. Aúna dos conceptos estructurales: uno romano y el otro griego. El arco de medio punto en el centro y a ambos lados una ventilación adintelada, esto le otorga ligereza y luz.

Especialmente interesante resulta cuando se dispone una obertura encima de los dinteles, de tal manera que la composición gana en levedad y el conjunto se equilibra en la proporción de llenos y vacíos.


arco serliano aligerado 

Sebastiano Serlio (Bolonia 1475 - Fontainebleau 1554) fue un arquitecto manierista que construyó poco, tuvo muy buenas ideas compositivas y las dibujó muy bien. Su principal contribución a la historia de la arquitectura fue muy importante desde el punto de vista de normalización de los órdenes clásicos.  Escribió y dibujó un tratado práctico de arquitectura de cinco volúmenes donde define las medidas de los órdenes y además otorga un carácter específico a cada uno de ellos y nos dice dónde debe utilizarse cada orden así:

El dórico debe usarse en iglesias consagradas a los santos extrovertidos: San Pablo, San Pedro, San Jorge y en general a los santos buenos que tengan carácter militar.

El jónico se usará en los templos consagrados a los santos no demasiado duros ni demasiado tiernos, a las santas matronales y a los santos cultos.

El corintio se utilizará  en las iglesias consagradas a las vírgenes y sobre todo a las advocaciones de la Virgen María (Anunciaciones, Inmaculadas, Dolorosas, Milagrosas, Auxiliadoras, Asunciones, Encarnaciones, Purificaciones, Visitaciones...)

Sobre el orden compuesto no dice nada en cuanto a su uso; yo también pienso que es un orden prescindible. La desproporción que presenta hace que podamos prescindir de su uso.

miércoles, 23 de octubre de 2013

Calendario bloc


Era niño y tuve que guardar cama unos cuantos días aquejado por una de esas enfermedades de la infancia que las tienes que pasar y después te dejan inmunizado para toda la vida.

En cama las horas costaban de pasar y me entretenía leyendo un calendario bloc de estos que en el reverso de las hojas tienen escritos aforismos, chistes ñoños, acertijos o frases celebres.

Se me quedó grabado esto:

Para quedar siempre bien basta decirlo todo con una sonrisa irónica, de modo que así creen los demás que los errores son involuntarios y las trivialidades son sutilezas.

Y esto otro:

Para decir siempre la verdad hay que estar tan seguro de lo que se dice que sólo los necios pueden decir las cosas en serio, porque ellos son los que no saben nada de nada.

martes, 22 de octubre de 2013

Noli me tangere

Noli me tangere. 1441
Fra Angelico
Convento de San Marcos de Florencia

Con toda probabilidad se trata de un estado de plasma.

lunes, 21 de octubre de 2013

La tarjeta de crédito es bella

 
La tarjeta de crédito cumple el canon clásico de la belleza.

Las medidas de los lados de la tarjeta de crédito tienen la proporción áurea, tal que

b/a = 1,61803... = Φ

Esta proporción llamada número de oro o divina proporción es la que encontramos en las más bellas obras de arte, la encontramos en la armonía de naturaleza y en los cuerpos humanos bien proporcionados, en la estatuaria griega e incluso en los acordes de las composiciones musicales.

Creo que todos estaremos de acuerdo en admitir la armonía de este rectángulo de plástico, otra cosa es la dimensión de la factura y los desproprocionados beneficios que algunos obtienen con tan bella proporción.

sábado, 19 de octubre de 2013

De la revolución a la pasta asciutta


Fermín Aguayo. Composición azul (1965)

Cayeron muchos, la guerra se llevó por delante las vidas y las ilusiones de los ciudadanos y pudimos contemplar la dimensión de la brecha que hay abierta en esta tierra, un grieta honda, ancha y negra que desde siglos separa las dos españas, estas que hielan el corazón y que imposibilitan que nada, nada avance, que nos quedemos ahí, en la cola de las listas.

Al tiempo que se hacía más profunda la brecha, los artistas que iniciaron la modernidad vieron cómo la intolerancia cortaba la expresión, el arte y la razón.

Unos murieron, otros tuvieron que marcharse y muchos callarse. El arte se hizo ecléctico, franquista, adocenado y grandilocuente en el peor sentido de la palabra. Sólo unos corazones entusiastas pudieron, con su agitación y buena voluntad, recuperar el testigo que había quedado cercenado con la guerra.

En la oscuridad de la dictadura los artistas tuvieron que recuperar los postulados de la vanguardia europea. En medio de un erial los arquitectos del grupo R recuperaron el racionalismo del GATPAC que se había truncado; Dau al Set vivificó la herencia del surrealismo;  y desde su exilio interior, la luz intensa de Miró iluminó los caminos del arte.

Estos artistas revolucionarios de posguerra, a los que añadimos el Grupo Pórtico de Zaragoza, los postistas, la escuela de Altamira y el Grupo el Paso de Madrid, nos dijeron con amargura cuál era el tono artístico de este país roto.

Una lucecita de esperanza, sí, y con ella pudimos llegar al mayo del 68, donde se rompieron las ideologías y se propuso una ruptura del lenguaje.

Una revolución, sí, y con ella pudimos llegar a la transición hacia la nada. Después la postmodernidad y el arte pop, que es el arte de la nada, de la representación del consumo y de las candilejas del espectáculo.

El consumo, sí, y con él la extinción del arte como revolución (por lo menos de momento).

La tarjeta de crédito contribuyó con eficacia a la extinción, el chip electrónico insertado en la tarjeta de plástico permitió el acceso a ciertas aventuras espirituales que luego se liquidan a plazos.

Con su extrema ingenuidad, su voluntariedad generosa y su teorización exacerbada aquellos artistas entusiastas y modernos pretendieron cambiar la historia y con las consignas de Rimbaud pretendieron cambiar la vida.

Con la euforia conseguida después de tanta revolución y de tanto asalto al palacio de Invierno algunos entraron en la cocina y se dieron a la teología de la alimentación. ¡Ah, revolucionarios!, mientras la postmodernidad gastronómica se regocija con la esferificación de la mortadela o los huevos glaseados con boniato, los parias de la tierra deberán conformarse con una alitas de pollo mal fritas en aceite manipulado o un Big Mac.

Yo, amigos míos, me quedo con los postulados de la vanguardia europea y con la pasta asciutta.
 

viernes, 18 de octubre de 2013

Artista

Sobre el significado de la palabra artista, Josep Pla formula tres preguntas:

¿Implica una habilidad y una destreza para ejercer la voluptuosidad que los hombres que no son artistas no pueden realizar?

¿Implica una concepción desahogada y un poco irresponsable de la vida, una forma  de estar por encima del bien y del mal?

¿Quiere decir que quienes que son artistas saben dedicarse al hedonismo y al placer y que los demás, por casualidad, carecen de capacidad para ello?

Yo creo que se usa con demasiada frivolidad la palabra artista.

miércoles, 16 de octubre de 2013

Tumbet de pescado


El tumbet de pescado es un plato sabroso e importante que reúne los frutos de un mar clásico y los productos que las tierras pedregosas de Menorca nos proporcionan con serena austeridad.

Degusto el tumbet y no consigo discernir entre “lo objetivo o real” y “lo subjetivo o verdadero”.

Los ingredientes objetivos o reales que encontramos en el plato son:

1)    cualquier clase de pescado bueno (rape, mero, merluza, etc.)
2)    berenjenas y pimientos
3)    patatas y cebollas
4)    tomates
5)    vino blanco
6)    ajo
7)    hoja de laurel, canela en polvo
8)    limón con dos terrones de azúcar
9)    aceite

Como subjetivos o verdaderos los ingredientes son:

1)    un aroma que forma parte de nuestros recuerdos más queridos
2)    un color temperado como las estampas de un atardecer mirando al mar
3)    un tacto en los labios como el beso de una diosa antigua
4)    un esclarecimiento de la mente producido por la melodía de su variedad
5)    una virtud intelectual que se va acrecentando a medida que se saborea
6)    un cúmulo de ensoñaciones que predisponen a la poesía épica
7)    una reflexión grave acerca de lo humano y lo divino
8)    una sintonía armónica entre su textura y los latidos del corazón
9)    una atenuación del frenesí de las papilas gustativas.