Ahora ya no tanto, pero antes, a modo de caricia, muchas moras se tatuaban la mamola.
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Nunca me gustaron los tatuajes. Antes los llevaban solo los legionarios y la gente del hampa.
ResponderEliminarSalud.
A mí tampoco me gustan, los veo como una cosa carcelaria o como un grafiti.
ResponderEliminarSaludos
Legionaris i mariners els lluïen, suposo que per això no ens agraden els tatuatges als d'una certa edat, i és que una senyora amb un vestit de nit llarg sense mànigues. Queda fatal estèticament.
ResponderEliminarSalut
Amic Puigcarbó, a mí els tauatges no m'agraden gens, m'agrada més la pell que la tinta.
EliminarEm sembla que en alguns països occidentals els tatuatges a la cara están prohibits.
Salut
Nunca, nunca me han gustado. Jamás. Es algo que mi vista rechaza de inmediato.
ResponderEliminarsalut
A mí, tampoco me gustan los tatuajes, me repugnan. Fíjate, además que algunas moras se tatúan la mamola.
EliminarSalud,
Añado: los tatuajes me dan grima, por la estética cutre y por mi incomprensión a que la gente se inyecte tinta que quedará para siempre en su cuerpo. Por lo visto se acumula en los ganglios linfáticos, o sea, un peligro real e inmediato a desarrollar enfermedades graves. Por otro lado, exhibir filias y amor de madre en un tatuaje es asunto que no le interesa a nadie, salvo al que enseña orgulloso su emblema.
ResponderEliminarAbrazos
Amiga Marga, hay personas que parece que disfrutan estropeando su cuerpo, se tatúan, se taladran las carnes, se ponen argollas, se hacen escarificaciones con hierro candente o pastas cáusticas, etc.
EliminarTodo esto cuesta de entender, a mí todo esto me repugna.
Abrazos.
Mamola... joder con el nombre,
ResponderEliminarbuena noche , un saludo.
Pues sí, Orlando, estas son cosas del vocabulario, el nombrecito se las trae.
EliminarSalud.
Amigo Orlando, hay que decir también que existe una pueblo llamado La Mamola que está en la provincia de Granada.
EliminarYo a lo que me refiero es al mentón, la barbilla, que hay moras que se lo tatúan.
Saludos,
Ah , vale, me estoy
Eliminarenterando, gracias.
Pues si es moro será el mentón, y el mentón mamola un montón.
EliminarMiquel, también llamada barbilla. El caso es que muchas moras viejas se la tatuaban, parece que era el símbolo de alguna cosa.
EliminarA mí tampoco me gusta nada. Lo practican mucho los futbolistas (como sabrás, veo partidos de fútbol por TV). A falta de cosa mejor que hacer en sus ratos de ocio (salvo dos horas de entreno, tienen todo el resto del día libre), se tatúan todo el cuerpo o se dedican a hacerse peinaditos ridículos. Todo eso es copiado ipso facto por los adolescentes. Y las chavalas ni te cuento, llevan la ropita (o falta de ella) especial para que se vean sus tatuajes, aun a riesgo de morirse de frío. Yo creo que cuanto más hortera es uno, más tatuajes lleva y a la inversa, cuanto más chévere (como dicen en Sudamérica), menos tatuajes. Pero no sólo es cosa de jóvenes, gente entrada en años sigue luciéndolos tan ufanos.
ResponderEliminarY luego están los fanáticos de cantantes, futbolistas y gente así, que no dudan en grabarse la jeta de su ídolo. ¡Y de los políticos! Como contaba El Periódico el 14 de febrero de 2018 (Día de los Enamorados), hubo un devoto o (devota) de Puigdemont que se tatuó su rostro en las posaderas. No sé si Puchi y sus leales lo considerarían un homenaje o una muestra de recochineo. La obra corrió a cargo de un prestigioso tatuador barcelonés llamado Coreh López. Estos días está recibiendo más encargos de este tipo.
Un abrazo.
Amigo Gran Uribe, he visto que muchos futbolistas van tatuados por casi todas partes, llevan tanta tinta encima que resulta difícil ver su piel, he visto además que escupen, casi que me entran ganas de separarme de la pantalla, no vaya a ser que me salpiquen.
EliminarA mi me parece que en el caso de los adolescentes, se tatúan para significarse, quiero decir que ven en el tatuaje una forma de suplir la falta de ideas, todos piensan más o menos igual, así que se tatúan con dibujitos horrorosos, cada cual con lo suyo y así se distinguen. Esto ocurre con los adolescentes pero también con muchos adultos que aún peinando canas, no han dejado de ser unos adolescentes viejunos, seguramente se valen de los tatuajes para parecer más jovencitos.
Lo de tatuarse la cara de un político en el culo es de descerebrado.
Salud.
Francesc, no conocía esa costumbre magrebí. En alguna ocasión se me ha ocurrido hacerme uno pero menos mal que he reflexionado antes.
ResponderEliminarSalu2.
Amigo Dyhego, pues parece que es una costumbre muy antigua esa de que las moras se tatuen el mentón, me parece que tiene algún significado esotérico.
EliminarCreo que algunas decisiones hay que pensárselas dos veces sobre todo cuando sabemos que pueden dejar marcas indelebles.
Salud.