Interior de un café. Rafael Benet Vancells (1889-1979)
Anda por ahí un resentimiento general que, poco a poco, está creando una sociedad de cascarrabias, gente que se amarga y vive muy mal por culpa de bagatelas sin importancia, cualquier insignificancia les parece un jardín urticante de ortigas.
Llego a pensar que hay unos jardineros entusiasmados con las ortigas, que hay una voluntad, por parte del poder, de crear un estado de rabieta por las nimiedades y así ocultar los verdaderos problemas, podríamos decir que se crea una alienación de tono mayor por unas causas de tono menor. Y creo que esto lo ha fomentado tanto la derecha como la izquierda.
Los antídotos contra la urticaria pueden ser la mente abierta, el librepensamiento, el escepticismo, la crítica sistemática, la capacidad de adaptación y una actitud decidida por relativizar todas estas ideas-consignas que nos venden de modo panfletario.
Actualmente el poder es una máquina abstracta, esto ya lo decía hace más de un lustro el bueno de Franco Berardi (Bifo).
Ejercen el poder unos individuos o sistemas de presión que están por encima de las organizaciones estatales, y nosotros -ingenuos de nosotros- ahí abajo, controlados y con nuestras cuentas corrientes a su disposición. Al poder le importa muy poco lo que decimos o pensamos, lo único que pretenden es el control de nuestros bolsillos, directamente robando o fomentando una forma u otra de consumo o de estafa. En medio de este tejemaneje desproporcionado de poder y sumisión, todavía hay algunos que van con el lirio en la mano y levantan pancartas.
Levantar pancartas y encumbrar ídolos, que no son ídolos ni son nada, son unos raquíticos monigotes que bailan movidos por la máquina abstracta. Nosotros aportamos unas imponentes dosis de ingenuidad y con la música adocenada el baile sigue.
El populismo y pensamiento ácrata es como un uróboro, se enrosca sobre sí mismo y se autofagocita.
Yo creo que nos moriremos y luego vendrán otros que serán más o menos igual que nosotros.

Completamente de acuerdo, porque la vida sigue y no hay cosa que no se haya repetido, ya nos lo decía hace dos mil quinientos años, Aristóteles.
ResponderEliminarPD: no deberíamos olvidar que esa "máquina abstracta" se denomina "sistema".
Un abrazo grande y fuerte
Amic Miquel, la vida sigue, todo es cuestión de ir tirando.
EliminarLos clásicos ya lo dijeron todo.
Llamémosle de una manera u otra, hablemos del castillo kafkiano, de la burocracia institucional, digital o de la cobardía administrativa, el caso es que nos envuelve una maraña maldita que oculta la cabeza abstracta del poder.
Abrazos.
Monigotes manejados por otros monigotes que, a su vez, son manejados por otros monigotes, hasta llegar así a la cúspide del asunto donde unos pocos mueven los hilos desde su Olimpo particular.
ResponderEliminarAmigo Cayetano, sí, sí, los calificas muy bien: son monigotes, son estas marionetas que a no paran de proferir consignas, que no saben cómo son los hilos y tampoco conocen a quien los maneja.
EliminarAbrazos,
Es cierto, estamos como marionetas, pendientes de unos hilos que no sabemos quiénes manejan. Creo que los políticos tampoco lo saben, pero esos hilos... haberlos, haylos. Pero estos últimos, los políticos, a los que pagamos sobradamente para lo que hacen, están en el penúltimo nivel y de ellos dependemos los del final de la cuerdecita: resulta que son los que dictan leyes que sufrimos todos. Y entre ellos es imposible el más mínimo consenso en materias clave, simplemente porque "al enemigo ni agua", aunque a éste se le haya ocurrido una cosa buena. En mi opinión, eso sucede mucho más desde hace unos años, en los que ha existido especial interés en fomentar el mal ambiente y la división, creo que por intereses políticos. "O contigo o contra mí". El acuerdo hoy en día es imposible en nada.
ResponderEliminarUna incongruencia un poco relacionada con esto. Ayer mismo se estaba debatiendo si prohibir o no el uso del "burka" en ciertos ámbitos. Pues bien, un orondo sujeto que se las da de pertenecer a un partido de izquierdas (en el supuesto de que ese partido sea de izquierdas, pero eso es otro tema) afirmaba tajante: "El burka es una salvajada". El caso es que, al día siguiente, un partido calificado de ultraderecha presentaba una moción para que se prohibiera esa prenda (que viste a las mujeres de bolsa de basura). Llegado el momento de la votación, el antes citado político (que ahora pretende encabezar un movimiento de izquierdas) va y vota "NO" a esa propuesta de prohibición. ¿Y eso? ¿Motivo? Resulta que la había propuesto un partido "fascista" (palabra que le gusta mucho pronunciar a ese sujeto) y, por tanto, no podía votar a favor, a pesar de que ese sujeto había dicho el día antes que esa prenda era "una animalada" que había que prohibir.
En fin, Francesc, perdón por apartarme un poco del tema, pero es que me ha venido al hilo.
Un abrazo.
Estos individuos que figura que mandan nos quieren hacer entender que ellos son los que ostentan el poder, estos políticos de primera fila son unos "mandaos". Pobres politiquillos, son unos infelices que ganan mucho dinero -sueldos exagerados, prebendas, gastos pagados, corrupción, etc.- todos estos se lo pasan mal: ganan mucho dinero y tienen que aparentar que ganan poco, hablan de feminismo y se van de putas y tienen que aparentar que son un dechado de virtud, acuden a ciertos actos y son abucheados, ¡qué mal se lo pasan!
EliminarPrometen y no cumplen, pero tienen que aparentar una seriedad de acción y de palabra que no tienen. Dicen ser doctores de alguna universidad después de haber copiado tesis doctorales. Pobrecillos, pobrecillos, se lo pasan muy mal, pierden amigos, se enfadan con otros miembros de su familia y de su partido, sueltan mentiras y se ríen con un rictus hipócrita, pobrecillos, se pelean entre ellos y aparentan amarse y amar a los ciudadanos engañados y vuelven a reírse. Levantan polémicas sobre bagatelas para enmascarar los verdaderos problemas sociales y económicos. Gesticulan, gritan, hacen aspavientos, son maleducados... Hablan de democracia y no saben de la misa la mitad, son incultos y con su charlatanería aparentan saber más que nadie y nos hacen creer que ellos lo podrán arreglar todo. Pobres embusteros. Pobres políticos, qué mal se lo pasan.
Salud.
Primero, fomentar el individualismo a ultranza, convenciendo a todo individuo de que es superior a todos los demás. Acto seguido, convencer a cada uno de ellos de que tiene unos derechos intrínsecos; mejor si son estos completamente ficticios.
ResponderEliminarAsí se consigue una sociedad en perpetuo estado de cabreo y de desconfianza hacia el otro.
Llegados a este punto, se les puede manipular a voluntad, como al perro de Paulov.
Saludos.
Sí, Rodericus, manipulan, engañan y fomentan el supremacismo, quieren hacernos creer que cada uno es más que los demás.
EliminarPoco a poco se va creando una sociedad insatisfecha.
Saludos
¡Ay, Francesc! Me refiero a tu respuesta a mi comentario. Menuda descripción que has hecho de esa "casta", por utilizar un término que arrasó hace más de diez años. Es como para enmarcar (lo digo en serio, ojo).
ResponderEliminarLo veo y lo vivo como tú. No lo sufro en lo personal, salvo cuando promulgan leyes que me afecten directamente, en general para mal (porque... ¿qué otra cosa puede salir de esa gente?). En lo demás, paso absolutamente de todo eso, aunque entre ellos, ellas y elles hay algunas marionetas que me divierten y otras me crispan los nervios (no cito nombres, porque sería prolijo).
Un abrazo.
Amigo Gran Uribe, por todo lo que he dicho en mi respuesta, es por lo que no tengo ganas de poner nada de política en el blog. Esta gente molestan.
EliminarSalud.