A los veganos y a los animalistas no les gusta la pintura al temple.
A los pequeños propietarios no les gusta el surrealismo alemán.
A los traductores de Séneca no les gusta la pintura naíf.
A los catedráticos de la universidad de Köningsberg no les gusta el barroco italiano.
A los vendedores ambulantes, los tertulianos, los DJ's, los entrenadores personales y a los psicólogos de saloncito no les gusta la polifonía clásica.
A los independentistas catalanes no les gusta la Escuela Bolera.
A los grandes terratenientes no les gusta el dadaísmo.
A las poetas sentimentaloides no les gusta la música estocástica y menos aún, el serialismo radical.
A los comedores de bollería industrial no les gusta el arte paleocristiano.
lunes, 21 de septiembre de 2026
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Y a mi me dejas en fuera de juego con la Escuela Bolera.
ResponderEliminarUn abrazote ¡
Amic Miquel, en la "Escuela Bolera" encontramos grandes artistas, una de ellas, actual y muy buena, es Sara Calero, es admirable.
EliminarSalud.
Ya sé lo que es la Escuela Bolera, con miriñaque y todo ¡
EliminarMuy buenos artistas que supieron hermanar el ballet neoclásico con la danza española.
EliminarSalud.
A mí no me gusta el reguetón. Me produce urticaria auditiva.
ResponderEliminarSalud.
Amigo Cayetano, yo creo que si nos juntáramos todos a los que no nos gusta el reguetón se produciría unos atascos en las calles, las plazas y las carreteras que quedaría todo colapsado, no podrían pasar ni los bailarines de la Escuela Bolera, ni los traductores de Séneca, ni los catedráticos de la universidad de Köningsberg.
EliminarSalud.
I després de Bach.... el silenci. Tots els que has esmentat són carn de pas, no estan per tanta sofisticació, I no és menysteniment, és el que és. Moi aussi.
ResponderEliminarAmjc Puigcarbó, Bach es una figura cabdal, un far que il·lumina el panorama musical de tots els temps, peró cal dir també que després de Bach la música va continuar, l'eslogan "I després de Bach... el silenci" és un tòpic que ha fet fortuna en els ambients cinematogràfics i com a tots els tòpics cal agafar-lo amb paper de fumar.
EliminarSalut.
Imagino que a los independentistas les dará yuyu pasar por la plaza Margarida Xirgú, de Barcelona...
ResponderEliminarUn abrazo.
Amigo Pitt los independentistas tienen muchos yuyus que les limitan sus pasos, no se mueven con libertad, su limitación ideológica y mental se lo impide.
EliminarAbrazos
Un texto curioso y un punto coñón, que me ha divertido mucho. Confieso que salvo el "serialismo radical" y la "Escuela Bolera", que no sé qué son, me interesa todo lo demás que sitúas tras el "no les gusta". Los que figuran al principio de cada frase, no me interesan nada. Por cierto, no se te ocurra invitar a comer a un vegano radical si ignoras esa característica del convidado. Lo sé por experiencia.
ResponderEliminarPor lo demás, en referencia a las imágenes. Respecto a esa Madonna de Cimabue, más que por él se diría pintada por un aprendiz muy aplicado. En cuanto a la primera foto, debo reconocer que es una buena enseñanza —quizá la única— que aprendí de Ferran Adrià, me parece recordar que en un buen libro que publicó, patrocinado por Caprabo: a hacer el huevo frito echando la yema cuando la clara ya tiene algo de puntilla, para que no quede seca (lo de la tortilla de patata hecha con patatas chips me parece más discutible).
Un abrazo.
Amigo Gran Uribe, el serialismo radical es uno de los ismos de la música contemporánea, parte del dodecafonismo, lo cuestiona y propone una seriación de timbres y ritmos, más tarde el serialismo radical ha sido muy denostado, algunos se arrepienten de haber pasado por ahí y consideran que aquello fue un “pecado de juventud”.
EliminarA los independentistas catalanes no les gusta la Escuela Bolera por dos razones fundamentales: primera, porque es una danza española y por ser española no les gusta, y segunda, por ser un arte de la Ilustración y a los independentistas catalanes la razón y la Ilustración les producen urticaria mental.
Los veganos hablan más que comen. Se ponen una zanahoria en la boca y empiezan ha despotricar contra la ganadería, dicen que prefieren las “espardenyes” a unos zapatos Oxford. A mí me resulta muy difícil entender a una persona que habla con una zanahoria en la boca. A los veganos y animalistas no les gusta la pintura al temple porque está hecha con huevo y naturalmente, ellos piensan que deben ser huevos puestos por gallinas infelices, explotadas y violadas y esto es cosa mala malísima.
Salud.