La función principal de la arquitectura es dar cobijo a los hombres y mujeres que tenemos que soportar la inclemencia de la intemperie.
Cuando excede de su función principal, la arquitectura, casi siempre se convierte en un acto de vanidad.
Poner una piedra sobre otra suele acompañarse de una cierta dosis soberbia.
Levantamos grandes edificios con piedras presuntuosas, palacios, castillos y templos cuyas sombras oscurecen la luz del día.
Coronamos los edificios con algún elemento simbólico: banderas, escudos, estandartes, cruces de varios brazos y lo celebramos con cantos que enaltecen la paz y la concordia, con un espectáculo de luces, con pirotecnia y con artefactos voladores que dibujan en el cielo la cara de un arquitecto
Un arquitecto que fue capaz de levantar un gran templo sin que existiera un proyecto previo.
Al pie del edificio alto y presuntuoso todos celebran la hipocresía y el orgullo de una convivencia estropeada. El “petardeo” apaga el canto noble que podría recordarnos cómo es la paz verdadera.
Al pie del edificio altivo nadie se entiende, se confunden las palabras y la petulancia se sobrepone a los significados.
El símbolo altanero que corona el edificio, reprime, anula la razón, la concordia y el sentido común.
Otras torres antiguas ya confundieron las palabras, nadie se entendía al pie de la torre de Babel.


Toda exageración es excesiva y presuntuosa.
ResponderEliminarSaludos.
Esto es un cúmulo de despropósitos, atenta contra el sentido común. Me cuesta mucho entender todo este alarde.
EliminarSaludos,
Entiendo, puedo entender, que se hagan estructuras civiles con alturas impensables. Lo que me sobrepasa es que se manifieste el mismo modelo en la "casa del Señor".¡ y además se alardee del hecho y se manifieste de esa forma.
ResponderEliminarAl hecho se le denomina soberbia, que es la antítesis de lo sobrio.
Dudo mucho que el Dios que está en todas partes quiera participar en el "espectáculo", porque eso está reservado para los anales de Disney.
Un abrazo
Salut
Amic Miquel, es indispensable la mesura y la contención, estas cualidades son propias de la cultura. Los alardes de lo desproporcionado es una muestra de incultura, de soberbia. Todo se convierte en espectáculo, es una pena.
EliminarSalud.
Soberbios edificios envidiosos / de la belleza pura de los álamos.
ResponderEliminarSalud, Francesc.
Amigo Julio, tienes razón, comparto contigo el deseo de la belleza pura de los álamos.
EliminarSalud.
A veces la arquitectura olvida que nació para darnos cobijo. Cuando eso ocurre, la piedra se vuelve espejo: refleja la vanidad de quien la levanta.
ResponderEliminarSalut
Sí, Puigcarbó, comparto lo que dices, así lo pretendía explicar en mi escrito.
EliminarSalud.
No lo manifiesto para molestar a nadie, pero una vez leída esta entrada, me he quedado pensando y recordando. Y tengo que decir que de mi vida laboral como fotógrafo, solo recuerdo tres episodios muy desagradables relacionados con altaneria y soberbia chulesca. Dos abogados y un arquitecto.
ResponderEliminarAmigo Noxeus, encontramos chulescos y altaneros en casi todas las profesiones incluso entre sexadores de pollos y los vendedores de cacahuetes.
EliminarSalud.
Como los japoneses cuando utilizan el concepto de shakkei, una casa tiene que armonizar con su entorno, encajar en el jardín y éste en el barrio, el barrio en la ciudad y la ciudad en el gran espacio que es la suma de arquitecturas que construye el puzle del planeta. Pues bien en esto soy japonés y mi manera de entender la arquitectura es un poco esa.
ResponderEliminarNo me gusta nada la desmesura y el espectáculo, ni en arquitectura ni en nada. No me gusta eso de fardar de "la iglesia más alta del mundo" y toda la parafernalia que han montado, con el holograma de la cabeza de Gaudí, los coros de niños y los fuegos artificiales, para orgullo de nuestros polítiquillos de turno, una petulancia que ha merecido tantos elogios. En fin, no soporto esos espectáculos, creo que soy una persona de gustos más sencillos.
Me recuerda un poco toda esta altanería a la reinauguración de Notre-Dame (a los franceses déjalos sueltos, ojo...) o de los mundiales de fútbol o de los Juegos Olímpicos (¡la ceremonia mejor de la historia!). Hemos de ser los primeros en todo, claro. Y, claro, una cosa lleva a otra y ya están progresando en lo de desalojar las dos manzanas de casas para que los alrededores tengan forma de cruz latina vista desde un dron y se pueda admirar la mona de Pascua desde lo más lejos posible. Y a los que viven allí de toda la vida, que se vayan al extrarradio, que molestan.
En fin, lo de que en realidad debería ser una iglesia para los creyentes, y quizá esa fuera la intención de Gaudí, no es más que una forma de hacer dinero y traer turistas. Comparto tu texto al cien por cien, si bien soy consciente de que incluso a muchos colegas no les gustaría esto que escribes. Encontramos chulescos y altaneros en casi todas las profesiones, incluso entre los sexadores de pollos y los vendedores de cacahuetes. Pues eso.
Un abrazo
Amigo Gran Uribe. Después del espectáculo de luces y pirotecnia que han montado para celebrar un determinado aniversario o la colocación de un elemento de coronación en el punto más alto de la Sagrada Familia, me he preguntado para qué ha servido todo este petardeo.
EliminarEnseguida he sentido que después de tanto ruido y tanta vanagloria, Barcelona caía, retrocedía mucho en su camino hacia el progreso y la modernidad. El diseño y la inteligencia han cedido dejando paso al espectáculo zafio y comercial que actualmente se está dando en nuestra sociedad de la ostentación. Ha sido un cúmulo de desmesura.
Esta “petardería” parecía un espectáculo de estos cantantes caribeños que nos quieren meter en la cabeza, o de alguna cantante de esas que también lo practica. Luces, drones, colorines, brillo y un sinfín de majaderías ñoñas que deleitan a unos vividores de la política inculta y a los gestores de la incultura comercial y, así, todos contentos haciendo alarde de una técnica gratuita e insostenible y poniendo recursos económicos y materiales para conseguir una superación inútil.
¿Sirve para atraer más turismo a una ciudad que se cansa de colocar letreritos que dicen “turist go home”?, ¿Sirve todo esto para decir al resto del mundo que esta es una ciudad culta? Más bien pienso que ha servido para perder la racionalidad y el buen sentido y abrazar unas creencias de bambalinas y lucecitas de colores. Y todos muy ufanos, convencidos de que aquí somos más que los demás. Tenemos el templo más alto del mundo, el que proyecta las sombras más largas, el templo expiatorio más grande que sirve para expiar más pecados, el templo que atrae más turistas…
¿Dónde está aquella Barcelona del diseño que era puntera en la vanguardia artística?
Definitivamente, Barcelona ha retrocedido.
Un abrazo.
Me despiertan interés especia los edificios que no son comunes y sí singulares.
ResponderEliminarUn abrazo
Amigo Luis Antonio, vuelvo a la tríada de Vitrubio: "firmitas, utilitas, venustas", aprecio en la arquitectura la solidez, la utilidad y la belleza. Cuando algo de esto anda escaso o se produce en exceso ya me pongo en guardia.
EliminarMuchas arquitecturas de la espectacularidad pecan en exceso y producen monstruos sobredimensionados, insostenibles y que responden a unos cánones de belleza desproporcionados.
Me gustaría que la singularidad de estos edificios fuera responsable y respondiera a la las necesidades humanas.
Un abrazo.
El siglo XXI es, sin lugar a dudas, el siglo de las confusiones.
ResponderEliminarSaludos,
J.
Amigo José A. en el caso de la arquitectura y también en otras profesiones, las confusiones pueden traer gravísimas consecuencias.
EliminarSalud.
Francesc:
ResponderEliminarme imagino a una parte de la sociedad civil de Stonehenge diciendo cosas de este jaez: ¡menudo despilfarro! ¿Quién se habrá creído que es ese arquitectucho? ¿Por qué no emplear el dinero que cuesta levantar esos pedruscos en hacer adosados para los pobres? ¡Aquí hay negocio, van a venir turistas de todo el mundo y les sacaremos los cuartos!
Etcétera etcétera etcétera.
Salu2.
Amigo Dyhego, ante cuatro piedras viejas, algunos ya ven la posibilidad de negocio, se inventan cualquier relato más o menos esotérico y así promocionar un turismo, atraen a gentes que van allá donde les dicen que vayan.
EliminarSaludos.