El final de la cuenta atrás
Hace 2 horas
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Hay roces y roces;
ResponderEliminarpor ejemplo,
esta Llibreta negra tuya
parece rozar un abanico de atmósferas,
de un modo, que resulta muy grato de contemplar
Saludos
Kova
Si el roce hace la llaga, y la distancia es el olvido.......escojo la herida que me acerca.
ResponderEliminarNo dejas de sorprenderme, amigo, enorme como siempre.
Y ahora sólo nos faltaba el roce de los aviones y el estado de alarma. Cuando no es una llaga, es otra (perdonad la falta de poesía). ¿Y el estado de alarma de los 426 euros y la jubilación imposible?
ResponderEliminarSí, Kova, hay roces y roces, unos producen llagas, otros, cuando rozan las atmósferas, producen borrascas y tormentas; otros, cuando rozan abanicos, se producen miradas encendidas de dolor y deseo insatisfecho. Otros roces son metálicos como golpes de espadas y a veces el roce de un cuchillo es tan profundo que llega el corazón de los anhelos.
ResponderEliminarSí, Kova, hay roces como caricias.
Salud
Experimentosenruido, incluso los roces distantes pueden producir heridas purulentas.
ResponderEliminarSalud
AT, hay llagas que perduran, que permanencen, otras que sanan y vuelven a salir, salimos de una y comienza otra, llegamos a olvidarnos del agente causante pero la llaga está ahí.
ResponderEliminarEfectivamente, nos cae encima el estado de alarma como sustituto del estado del bienestar, éste fue un estado pasajero en el tiempo y en un lugar del mundo. No espero que volvamos a aquellos niveles de ostentación y despilfarro, soy de la opinión que podemos ir cayendo, que esto es sistémico, que aquello fue una mera ilusión y que ya hay quien se encarga de irnos rozando hasta arrancarnos la piel.
Salud