web profesional de ARQUITECTO

▼

viernes, 9 de octubre de 2026

Humedad del crepúsculo. Noche transfigurada

 

Mann an einem Tisch. Max Rauh (1888-1961)


Cuando las nieblas románticas del bosque alemán flirtean con el dodecafonismo, los árboles se transfiguran. Tambalea el poema del ocaso y se metamorfosea la oscuridad de la noche .

Es un romanticismo de visiones al bies, donde la verticalidad de los robles es sombra oscura y por los arroyos saltan las truchas, a veces estas truchas (Die Forelle) son ilusiones del espíritu.

Schönberg aspira la humedad del crepúsculo y transita por los senderos donde corrieron los gnomos del bosque prístino. Schönberg quería alejarse del romanticismo, pero en su Noche transfigurada (Verklärte Nacht) no lo logró. El pentagrama contenía antinomias dodecafónicas. 

Richard Dehmel, el hijo del guardia forestal, era un poco obseso y todavía confiaba en el clair de lune o en otras iluminaciones más lejanas de versos herméticos. Él había conocido la oscuridad de la noche transfigurada y sus versos inspiraron al músico.

¿Es, acaso, el resplandor del universo el destello de las pasiones humanas? No.



Noche transfigurada. Arnold Schönberg

https://www.youtube.com/watch?v=tGbDIHuLhxU

16 comentarios:

  1. Somos de nosotros lo que nosotros queramos que se nos conozca, o dicho de otra forma, sólo dejamos vislumbrar un ápice de lo que somos, lo demás siempre es oscuro, como la noche transfigurada.
    Un abrazo

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Amigo Miquel, hay mucha oscuridad y muchas cosas que desconocemos de quienes nos rodean, algunos esconden sus intenciones, otros actúan con una gran prudencia y no se exponen, otros son unos auténticos acartronados que no muestran nada porque seguramente no tienen nada en su cabeza.
      Abrazos

      Eliminar
  2. Preciosa analogía musical. Un gran acierto evocar a Schubert y sus 'ilusiones del espíritu' para adentrarnos en el denso y transfigurado bosque de Schönberg y Dehmel.
    Gracias, Francesc, abrazos

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Querida Milena, de Schubert a Schönberg hay una distancia casi descomunal. Seguramente ambos soñaban en transfigurar las nieblas románticas.
      A mí me resulta contradictorio el fondo y la forma que en el caso de Schönberg cuando expresa un romanticismo con un lenguaje dodecafónico.
      Abrazos-

      Eliminar
  3. Un cóctel magnífico: las tonalidades del crepúsculo, la música, la pasión y el verso. ¿Alguien puede esperar otra cosa que no sea un derroche de sensibilidad romántica?
    Salud.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Amigo Cayetano, el dodecafonismo parecía apuntar hacia un mundo en el que el romanticismo llegaba a su fin y sin embargo, la "noche transfigurada" de Schönberg parece envuelta con las nieblas románticas que tanto inspiraron a Schubert.
      Abrazos.

      Eliminar
  4. Francesc, me emociona más el forenllequintett de Shubert. También hay bosque y río. Y acompañada de esa música alegre y deliciosa, la trucha es engañada y muerde el anzuelo. Una verdadera inspiración que nos previene en estos días de los engaños de pescadores sin alma.

    Saludos

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Querida Marga, ya sabes que soy más clásico que romántico y sin embargo
      ¡ay pobre de mí!
      tengo unas contradicciones románticas, Schubert es una de mis contradicciones románticas, me gusta muchísimo. Sí, absolutamente sí, Die Forelle es una maravilla, pobre trucha, me gusta tanto que me la comería.
      Abrazos.

      Responder

      Eliminar
  5. Estoy con Marga Iriarte: el quinteto de "La trucha", de Schubert, es una de las músicas más hermosas, frescas y vitalizantes que he escuchado (y sigo escuchando) nunca.
    Y la relaciona bien con los tiempos actuales, previniéndonos. Estaremos alerta.
    Abrazos.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Querido colega, nunca me cansaría de escuchar el quinteto de Schubert, es un músico que me gusta muchísimo, es una de mis contradicciones románticas, ayer mismo, escuche su Nocturno trio Op 148 D 897 y quedé entusiasmado como siempre.
      Abrazos.

      Eliminar
    2. Para que tus seguidores sepan de una de tus contradicciones y entusiasmos (que comparto):

      https://youtu.be/5ZIi5QTG5yc?si=egs60uLOJj-w9eOB

      Abrazos

      Eliminar
    3. Gracias, Gran Uribe, es una obra magnífica para escucharla después de cenar y reconciliarse con el romanticismo.
      Abrazos

      Eliminar
  6. Como de costumbre ni entiendo ni racionalizo, pero solo sé que me resulta embriagante esta composición.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Amigo Fackel, a mi esta composición me resulta extraña.
      Salud.

      Eliminar
  7. Francesc, la he escuchado con atención, aunque ya sabes que no entiendo nada de música. A ver si me instruyo un poco.
    :)
    Salu2.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Amigo Dyhego, esta música es bastante "espesa", en general las obras de Schönberg no suelen entrar con facilidad, su dodecafonismo no nos lo pone fácil.
      Saludos.

      Eliminar