137
El orden clásico fue amenazado de ruina
y los mármoles se ensangrentaron.
Enardecidos algunos se metieron en matemáticas,
las desarrollaron y se fueron del centro a los extremos,
Âbû-l-Qâsim Maslama ibn Âhmad al-Faradi al-Hasib al-Qurtubî al-Maŷrîtî, anduvo de la claridad a la calima.
Abū Yūsuf Ya´qūb ibn Isḥāq al-Kindī, tradujo la obra de Aristóteles.
Muhammad ibn Musa al-Khwarizmi, conocido como Al-Khwarizmi, Al-Juarismi o Abu Yāffar. Persa que prefirió el cálculo.
Abū Isḥāq Ibrāhīm ibn Yaḥyā al-Naqqāsh az-Zarqālī, nació en Toledo y murió en Sevilla. Era amigo de judíos y por la noche miraba el cielo.
Âbû-l-Qâsim Maslama ibn Âhmad al-Faradi al-Hasib al-Qurtubî al-Maŷrîtî, nació en Madrid y murió en Córdoba. Le decía a Almanzor, cuando debía atacar.
Más álgebra que cálculo.
Pérdida de equilibrio
y un dolor de columnas
se cierne sobre los cuerpos abatidos.
Las piedras de los infieles no serán
si no se conserva el orden de las ruinas.
Nota: este texto lo escribí hace unos años cuando la tecnología de los drones todavía no se había desarrollado demasiado.

Fac et excusa, deia Immanuel Kant, via Valladolid. Cites uns personatges fascinants, que nomès pot citar un erudit com tu, per aixó és tan dificil deixar comentaris a casa teva, que dir, des de la ignoráncia, des del desconeixement de tantes coses.
ResponderEliminarAmic Puigcarbó, no creguis que sàpiga gaires coses, ara he posat uns matemàtics que van estar per aquí, com l'Abat Oliva o Ramon de Penyafort, estaven per aquí una miqueta abans de Ramon Llull.
EliminarEl perill està en les malifetes i en el mal ús que se'n pot fer de la ciència: drons, míssils, bombes...
Salut.
Deia Paül Erdos que quan un matemàtic no tenia prou imaginació sempre es podia dedicar a escriure poesia o jugar a escacs, considerant que el matemàtic tenia el màxim estat de consciencia de la capacitat d'imaginar i crear d'una persona mitjançant els números.ç
ResponderEliminarSalut.
Els matemàtics que he conegut sempre he vist que tenien una imaginació quasi tan gran com la serie del números naturals.
EliminarSalut.
Y pensar que todo empezó en Persia...
ResponderEliminarUn abrazo, Cornadó.
Amic Miquel, empezó, como tú dices, en Persia junto al Éufrates y el Tigris, luego vinieron las guerras.
EliminarSalud.
La sangre podría deberse al fuste acanalado de las columnas. Las aristas cortan como cuchillos. Cuidado con eso.
ResponderEliminarAmigo Cayetano, en el dórico griego las estrías eran de arista viva, eran cortantes, después las recortaron, quitaron los cantos vivos. Por otra parte, haciéndolo así se conseguía un mejor envejecimiento de las columnas.
EliminarSaludos.
Al batxillerat, jo vaig tenir un professor de matemàtiques (el germà Benjamin, marista, 150 kg) que sempre ens deia que el més important d'una equació era la història prèvia a la ment, abans de començar a desenvolupar-la a la pissarra. Ho entenien molt pocs.
ResponderEliminarAmic Ricard, el pensament matemàtic és un procés, comença molt abans de posar-ho a la pissarra, t'ho dic per experiència, en el meu cas, sobretot en el càlcul, no pas el l'àlgebra.
EliminarSalut.
El orden derribado, y sin saber hasta donde llegará el derribo.
ResponderEliminarUn abrazo.
No lo sabemos, querida Conchi, la barbarie humana se va perfeccionando a favor de la destrucción. Es horroroso.
EliminarUn abrazo.
"...un dolor de columnas// se cierne sobre los cuerpos abatidos ..." Así es y seguirá siendo ante los cuerpos abatidos duele todo !!! Un abrazo
ResponderEliminarQuerida Chelo, el dolor es ese, tal como tú lo dices: "Así es y seguirá siendo ante los cuerpos abatidos duele todo"
EliminarAbrazos.
Gracias, una vez más, por esta clase magistral. Confieso mi ignorancia sobre dicho tema, pero nunca es tarde para aprender...algo.
ResponderEliminarSaludos.
Amigo Luis Antonio, ya sabes que no pretendo dar una clase magistral, yo sé muy pocas cosas. Este es un poema que pertenece al conjunto "órdenes clásicos", en este 137 se me ocurrió detallar al nombre de algunos matemáticos que anduvieron por esta nuestra península.
EliminarAbrazos.
Si de columnas derribadas se trata, conozco algo de las de los palacios persas, de más o menos cinco siglos a.C., con su fuste esbelto, estriado un poco a la manera griega, sosteniendo una estructura arquitrabada de madera. Los capiteles "tauriformes", estaban decorados con toros en la parte superior, que no ejercían función sustentante alguna, pero que debían de quedar muy curiosos. Me parece que todo eso fue abatido sin misericordia alguna por Alejandro Magno un par de siglos después, tal vez enfadado porque los persas habían saqueado Atenas. Como se ve, eso quebrantar y destruir se ha llevado desde siempre, y así seguimos.[Los persas también utilizaron cúpulas semiesféricas, con trompas cónicas enlazando sobre la base cuadrada, un buen invento, pero tampoco queda nada].
ResponderEliminarhttps://es.wikipedia.org/wiki/Columna_persa#/media/Archivo:Persepolis_Colonne_flandin.jpg
En cuanto a los nombres que citas, debo admitir que no conozco a ninguno. Si acaso, tengo mucho aprecio por el médico Avicena (Abu Alí al-Husayn ibn Abd Allah ibn Sina), una gran figura en la Edad Media. Escribió el "Canon de la Medicina" (القانون في الطب) y describió con precisión la diabetes o la viruela; además era un buen científico y filósofo.
Un abrazo.
Amigo Gran Uribe, la destrucción de palacios, monumentos, obras de arte, templos y del patrimonio artístico en general es recurrente a lo largo de la historia. Es una muestra más de la barbarie humana.
EliminarEl patrimonio artístico y cultural debe protegerse, si no lo hacemos, la civilización se viene abajo.
Si para proteger las obras hay que trasladarlas a lugares más seguros, pues se trasladan. Alguien podrá argumentar que esto es expoliación, sí, pero yo les invitaría a que visitaran el Pergamon Museum de Berlín, el museo de Heraklion o incluso esta especie de almacén que es el British Museum de Londres. En estos museos hay tesoros que nunca hubiéramos visto hoy, simplemente porque los hubieran robado o destrozado como hicieron los turcos con el Partenon o los talibanes con los budas de Afganistan o los tesoros de Nimrod.
La incultura, el fanatismo, el salvajismo, el sectarismo, la intransigencia y la superstición, ligados generalmente a la religión y a la política, son inconmensurables. La barbarie no tiene fin.
Con las acciones de cólera y de destrucción de las obras de arte conseguirán que justifiquemos la expoliación de los tesoros artísticos.
Sus golpes de mallo y su intolerancia nos hacen gritar ¡Viva el expolio, viva el museo!
A buen recaudo, guardaditos y con el mantenimiento y cuidado que se merecen, los restos de la cultura quedarán mejor preservados que dejados a manos de los fanáticos e intolerantes.
En cuanto a los nombres que he insertado en el poema sólo decir que estos eran unos sabios que anduvieron por aquí.
Salud.