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miércoles, 7 de octubre de 2026

Excrecencias vulgares

 


Pliegues, lorzas, secreciones, granos, arrugas, forúnculos,  excrecencias, estrías, colgajos, exudaciones, esquimosis…

Aunque nunca me ha atraído la fisiología ni tampoco la filosofía existencialista, puedo llegar a entender las aversiones de Jean Paul Sartre.

Entiendo la nausea, dejo el existencialismo y voy por otros derroteros: mi inclinación afectiva es la fría tersura de los mármoles clásicos.

12 comentarios:

  1. Esos, al contrario que el humano, no se deterioran nunca ¡
    Un abrazo
    Salut

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    1. Amic Miquel, algunos se empeñan en mantener la tersura y combaten la flacidez con siliconas, pero ocurre que la silicona no tiene sentimientos, así pues me quedo con la frialdad de los mármoles que tampoco tienen sentimientos.
      Salud.
      Salud.

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  2. Yo también voy por otros derroteros, y uno de ellos son los mármoles clásicos. Me gusta mucho la Venus de Arles, no todo va a ser la Venus de Milo. La postura de la cabeza mirando hacia lo que tuviera en la mano izquierda, la diagonal entre ésta, el pecho y la manzana de la otra mano, se diría que componiendo todo ello una especie de triángulo. Me gustan los pliegues de la ropa y la tersura de las formas. No sé si es una copia de una de Praxíteles, vete a saber, la «curva praxiteliana» así parece indicarlo, aunque no necesite un punto de apoyo como el Hermes porque está más suavizada que en éste.
    Un abrazo

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  3. Amigo Gran Uribe, yo creo que la «curva praxiteliana» es una de las más grandes creaciones artísticas que iluminan la cultura de occidente.
    Me interesan más los mármoles fríos que los cuerpos mórbidos.
    Salud.

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  4. Sin dudarlo, estimado Francesc, también prefiero el mármol... carnosidades, no gracias!
    Preciosa la vénus d'Arles
    Buen miércoles, abrazo

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    1. Querida Milena, repito contigo: "carnosidades, no gracias".
      Las estatuas nunca me decepcionan. Los mármoles y los bronces se presentan ante mí mostrándome lo que son: una realidad fría y equilibrada que no reclama nada. En la estatuaria no cabe el desengaño.
      La frustración aparece cuando ante mí se muestran los cuerpos vivos despojados de vestiduras, exhalando calor y suspiros. Siempre, la realidad dista mucho de lo imaginado.
      La imaginación suele provocar naufragios.
      Abrazos.

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  5. "El desengaño" de Francesco Queirolo, “La Virgen velada" de Giovanni Strazza o "El rapto de Perséfone" de Bernini, no se si se le puede llamar "mármoles fríos", porque en mi opinión tienen vida. De lo demás ya he hablado mucho hoy.
    Un saludo.

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    1. Amigo Daniel, citas unos mármoles que superan la carne viva, de todas esas obras he hablado en mi blog. Son obras de arte que me entusiasman.
      Salud.

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  6. Has elegido la belleza impertérrita a la decrepitud de lo orgánico. Y además, la estatua, el mármol no habla. Tienes todas las de ganar.
    Abrazos

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    1. Querida Marga, la belleza fría y proporcionada de la estatuaria, jamás me defrauda, no gime, no suspira, no habla, no suda...
      Abrazos.

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  7. Francesc:
    si nos comparamos con las estatuas griegas nos da depresión. ¡Mejor hacerlo con las de Botero!
    :)

    Salu2.

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    1. Amigo Dyhego, ¡qué espantosas son las desproporciones de Botero por un lado y Giacometti por otro!, son depresiones volumétricas.
      Saludos

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