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domingo, 14 de junio de 2026

Antoni Gaudí. La obra de la Sagrada Familia

 

Gaudí dibujado. Acuarela realizada por su ayudante Ricard Opisso


Muchos han dicho que la Sagrada Familia es como una mona de Pascua y también se ha dicho de otros edificios del modernisme.

Demasiado pastel. Ya me gustaría que fueran así, unas monas de Pascua de verdad y así nos las podríamos comer. Me imagino la exquisita degustación de un arco neogótico de Rubió i Bellver, o una catenaria de chocolate de Gaudí, un capitel chulesco de Domenech i Montaner, etc. Se me hace la boca agua, lo malo es que todo esto no es de ni de bizcocho ni de chocolate sino de cerámica o piedras envanecidas.

La crítica a la curva y contra-curva del modernisme ha paseado por muchos caminos: cuestiones formales, económicas, estructurales, estilísticas, ostentación de una determinada riqueza, políticas identitarias, supremacismo social, etc. Críticas dirigidas a edificios representativos o religiosos.

Me parece que fue Oriol Bohigas quien dijo que la Sagrada Familia de Gaudí era como una barraca: que carecía de licencia de obras y se levantaba sin un proyecto previo.

Comparto las palabras de mi admirado profesor Bohigas. La Sagrada Familia se levantaba sin que Gaudí hubiera hecho un proyecto de ejecución previo. La licencia de obras vino después, cuando ya habían pasado 137 años desde el comienzo de la obra. Entonces, después de ¡137 años!, se consiguió el perceptivo permiso de obras.

El extraordinario arquitecto, lo tenía todo en la cabeza y los planos y dibujos que hacía eran meras instrucciones que daba a los constructores y artesanos que ponían todo su conocimiento al servicio de las ideas del genial arquitecto.

¡No existía un proyecto previo! Esta es una de las genialidades de Gaudí. Él vivía en la obra, lo suyo era una sucesión de inteligentísimos actos arquitectónicos.

Concebía el espacio y la composición arquitectónica como la expresión de un orden natural, las formas obedecían a creencias extra-arquitectónicas que Gaudí tenía en la cabeza, eran simbologías, oraciones petrificadas y todo como un panteísmo de piedra eterna.

En lo estructural, Antoni Gaudí, era un fundamentalista. Lo fiaba casi todo a los esfuerzos de compresión. En cuanto a la estructura evitaba que se produjeran esfuerzos de tracción y de flexión y según esta estática fundamentalista disponía los materiales y los elementos constructivos.

En este sentido, Gaudí estaba al lado de las arquitecturas pre-renacentistas, cuando tampoco se realizaban proyectos globales previos a la construcción.

Me atrevería a decir que antes de Brunelleschi lo que se hacía eran actos arquitectónicos, con Brunelleschi y después de él, el proyecto previo ya fue algo común. En la Sagrada Familia y en otras obras de Gaudí, este magnífico arquitecto de Reus actuó a la manera antigua: sin proyecto previo.

Bien, pues, murió Gaudí en 1926 y con él murió la arquitectura que tenía en su cabeza. ¿Qué vino después?, pues vino el desconocimiento de cómo había de proseguir la obra de la Sagrada Familia.

Una multiplicidad de intereses económicos exigían la continuidad de las obras y entonces se recurrió a la suposición de unas formas gaudinianas, -puras invenciones formales.

Algunos decían que Gaudí tenía pensado esto o aquello, que Gaudí dejó unos determinados dibujos, que muchos de sus bocetos desaparecieron con la Guerra Civil, etc.

Algunos técnicos, valientes arquitectos y escultores decidieron coger el toro por los cuernos, quiero decir coger el paraboloide por sus extremos y, manos a la obra, se pusieron a realizar ejercicios de geometría descriptiva: intersecciones de poliedros irregulares con cuerpos redondos, intersecciones de superficies alabeadas con cilindros, conoides, pirámides, conos oblicuos, hiperboloides, etc. y así con todos estos cuerpos a veces de piedra y a veces de hormigón armado va creciendo un templo expiatorio que tiene muchos pecados que expiar.

29 comentarios:

  1. Desconozco todo en arquitectura, tanto lo formal, lo que se ve, como el argot de cada rincón que se construye.
    Tan siquiera puedo imaginarme un cono hiperbólico. Ahora bien, lo que no está fuera de mi alcance es el lenguaje de los promotores, de los calculistas del money, de los delegados de la Fundación de la S.F., del tal Esteve Camps, presidente delegado de la Fundación Junta Constructora del Temple Expiatori de la Sagrada Família, y las de sus declaraciones hoy en La Vanguardia, todo un compendio de intenciones: “La Sagrada Família funciona con una lógica empresarial”

    ¿Hay quién dé más?
    Un abrazo

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    1. Miquel, lo que dice este señor Esteve Camps está clarísimo, actualmente, "la Sagrada Familia funciona con una lógica empresarial" y ahora han hecho una gran operación de marketing.
      Salud.

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  2. Lo que algunos desprecian como “pastel” no es sino la expresión más honesta de una época que quiso convertir la arquitectura en un acto espiritual, simbólico y casi litúrgico. Confundir exuberancia con frivolidad es no comprender que Gaudí y sus contemporáneos buscaban, precisamente, trascender la mera construcción para tocar algo más alto, más intuitivo, más humano. Tal vez por eso incomodan: Subirachs también vivía en el templo, le conocí personalmente, aunque no me acaba de convencer la obra que llevó a cabo.
    Salut

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    1. Amic Puigcarbó, lo malo de estos pasteles es que no se puedan comer, esta es la espiritualidad que a mi me gustaría.
      Los constructores de la Torre de Babel también quisieron tocar algo más alto y acabaron confundiendo las palabras que es algo así como confundir el pensamiento.
      Salud.

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  3. Sinceramente, a mí me molesta tanta crítica. En este país pequeño, donde, no es que nunca se ponga el Sol, sino que no sale, resulta aquello del "malo si no haces, malo si haces...
    y me recuerda indirectamente aquello otro de que nadie es profeta en su tierra.
    Pero al final pienso convencido, que todo el mundo tiene derecho a soplar un viento de vez en cuando.
    Y me alegro de que "algunos técnicos, valientes arquitectos y escultores decidieron coger el toro por los cuernos", mientras otros en su estéril "fare niente" recurren a esa seudociencia de lo que empieza con palabras y acaba con palabras: la crítica. Son los mismos que no criticarían un cenicero en el manillar de una moto.

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    1. Nexeus, estamos en un país que es más o menos igual que todos los demás, aquí hay gente que se molesta por cualquier cosa, otros que critican y otros que critican la crítica. Mi padre me decía: "si haces una casa con balcones, algunos te criticarán y si la haces sin balcones otros te criticarán también", así que hagas lo que hagas la cagas.

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  4. Sin ánimo de polemizar y menos en esta, que no es mi casa, pero si puede ser, y con tu permiso, me gustaría aclarar un pequeño detalle.
    El pragmático dice que hacer cosas es mejor que criticar. El metafísico dice que el hacer sin pensar destruye el significado de las cosas. Para el metafísico, la "Disneylandia" es la victoria de la forma vacía sobre la esencia espiritual; el peligro de aplaudir el "hacer" por encima del "pensar" es que terminamos confundiendo la espectacularidad con la trascendencia.
    Este es un tema que me afecta personalmente, y en el que me he visto indirectamente afectado. La crítica no es un cenicero en una moto; es el freno de mano que evita que convirtamos lo sagrado en un parque de atracciones.
    Creo que Gaudí buscaba a Dios en la piedra; lo que se hace hoy, a veces, parece que solo busca la foto de Instagram. Prefiero la palabra que busca la esencia, que la prisa que construye el vacío.
    Gracias.

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  5. Admiro mucho a Gaudí, que quede claro, ¿y quién no? Quizá no te sorprenda si te digo que comparto totalmente, además de eso, el resto de tu escrito. Creo que en mi comentario a tu anterior entrada quedaba claro. Un texto el tuyo (y el del otro día) que no está escrito ciertamente con ánimo de hacer amigos, ni creo que los necesites, los tienes de sobra.

    Debo reconocer que algunos de los que "decidieron coger el toro por los cuernos" dominaban la Geometría Descriptiva, especialmente el "Sistema Diédrico", una ciencia apasionante a la que lamento haber dejado de lado en los últimos años. Mi abuelo, que era profesor de esa disciplina, no me lo perdonaría. Pero "la vida es así, no la he inventado yo", como cantaba en los setenta un tipo llamado Sandro Giacobbe, que supongo que no sabes quién c**o es.

    Y, ya que hablas de "toros", la intersección de un toro con otra superficie (plano, cono, cilindro o esfera) en Geometría Descriptiva diédrica se resuelve principalmente mediante el método de las secciones auxiliares. Consiste en hacer pasar planos o esferas por ambos cuerpos para obtener líneas seccionales sencillas; los puntos donde estas secciones se cruzan pertenecen a la curva buscada. Pues eso.
    Un abrazo.

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    1. Amigo Gran Uribe, la gran calidad de la obra de Antoni Gaudí es reconocidísima e indiscutible, el repertorio de formas que tenía Gaudí parece que no tenía fin. Admiro muchísimo su obra.
      Cuando desapareció Gaudí, desaparecieron también sus ideas porque apenas dejó nada dibujado. quienes quisieron proseguir la Sagrada Familia “inventaron” muchas formas creando con ellas un mundo formal que se dio en llamar “gaudiano”. Experimentaron con la Geometría Descriptiva y con los avances en diseño asistido. Los ordenadores daban soluciones rápidas sobre la representación de superficies alabeadas, las intersecciones de cuerpos redondos con poliedros, la construcción, la estereotomía y la estática de todos estos elementos. Una buena labor de estos esforzados arquitectos. Podemos aplaudir su trabajo, pero de eso al Gaudí original hay un trecho. Porque la forma, por muy enrevesada que sea, y especialmente en el caso de la Sagrada Familia, ha de tener un estrato ideológico-espiritual determinado donde aquellos cuerpos pétreos puedan sustentarse. No digo que todo este entramado neo-gaudiano no tenga una base sólida, pero me temo que estos estratos sustentantes son más espectaculares que otra cosa y obedecen más a unos intereses crematísticos comerciales.
      Conozco bien al italiano Sandro Giacobbe y su canción, su frase "la vida es así, no la he inventado yo" la hemos repetido muchas veces en casa.
      No recuerdo cómo se resolvía la representación de la intersección de una superficie tórica con otras superficies redondas, pero sí que recuerdo las perspectivas del toro de revolución colocado sobre planos con distintas inclinaciones.
      Ahora de lo que me quejo es del enorme espectáculo “petardero” que se ha montado con la efeméride política y teatral que han montado. Esto ha hecho mucho daño al progreso, ha sido un golpe a la Barcelona del diseño y la modernidad que había alcanzado un cierto esplendor con las Olimpiadas.
      Un abrazo.

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  6. March, creo que era uno
    de sus discípulos, el hizo
    el diseño de la iglesia de
    mi ciudad(Arucas), saludo
    Francesc.

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    1. Amigo Orlando, desconozco ese March que citas y desconozco también el diseño de la iglesia de Arucas. Intentaré informarme.
      Muchas gracias,

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    2. ¡Ah Orlando! Gracias, ahora veo que se trata del arquitecto don Manuel Vega i March, sí, sí, conozco su obra neo-gótica, proyectó varios edificios en Barcelona. Fuel el primer presidente del FAD (Fomento de las Artes Decorativas de Barcelona) entidad de gran prestigio y consideración.
      Gracias.

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  7. A todo el mundo deja alucinado la contemplación de esta magna, especial y cuestionada obra. Gaudí fue un genio indudablemente que se saltó toda suerte de sujeciones que se le pueden hacer a la arquitectura, fuera la de su momento, fuera la de siempre. ¿Está sobrevalorada la obra? ¿Genera más interés turístico que arquitectónico? En todo caso, la complejidad y el impacto sobrevienen a la primera visión de sus obras; son signos de una mente privilegiada. Tu artículo sobre el tema, Francesc, es interesante, proviene de una voz que sabe de esto, pues conoce el oficio; que lo ha estudiado, trabajado y lo ama, se nota enseguida. Por eso leerte ha sido un enorme estímulo, una mayúscula lección a anotar y guardar.
    Un gran abrazo y muy buen día y comienzo de semana.

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    1. Amigo Teo, el edificio de la Sagrada Familia impresiona tanto por sus dimensiones monumentales como por la profusión de formas.
      En mi opinión, Gaudí ha sido uno de los mejores arquitectos que hemos conocido, su repertorio de formas es inconmensurable, tenía una concepción del espacio arquitectónico muy clara y lo tenía todo en la cabeza -formas constructivas, composición, elementos estructurales, comportamiento de los materiales, etc.- iba a la obra y parecía que soltaba todo lo que tenía en la cabeza sin necesidad de planos. A pie de obra hacía bocetos, croquis a lápiz muchas veces sobre algunas paredes, y así iba dando instrucciones a los constructores. Era una mente privilegiada.
      Supongo que hay muchas consideraciones extra-arquitectónicas que han ido sobrevalorando la obra de Gaudí; hay aspectos de propaganda política, cuestiones comerciales, marketing publicitario, espectáculo turístico. Sí, absolutamente sí, pero a mí me gusta considerar también los aspectos puramente arquitectónicos, sobre todo los aspectos constructivos y estructurales.
      Celebro que te haya interesado mi escrito, es sólo una opinión, podríamos estar horas y horas hablando, la obra de Gaudí es compleja y riquísima de formas y contenidos.
      Un fuerte abrazo.

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    2. Muy de acuerdo contigo, y qué bueno recoger tu interés, tu fervor, tu estudio, asimilación y experiencia de esta obra y del genio que la inventó. Mi hijo, que ha acabado cuarto de arquitectura hace unos días, vibra y goza con todas estas maravillas. Otro abrazo.

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    3. Amigo Teo la arquitectura de Gaudí es muy especial, es una grandiosa arquitectura con una enorme profusión de formas que parecen no acabarse nunca, Gaudí fue un gran arquitecto.
      Ahora tu hijo disfrutará mucho con el quinto curso de carrera, recomiendo que ponga especial interés en la asignatura de Construcción.
      Salud.

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  8. Qué interesante información proporcionas. La falta de proyecto previo en Gaudí me recuerda la de muchos escritores que han realizado niovelas interesantes o grandes. En algún sitio he leído que con el Quijote pasó eso mismo, no lo sé, es probable, pero ahí reside el gran valor del verdadero artista.

    Sobre ese templo célebre de Barclona no tengo opinión actualizada, pero tu descripción de lo acontecido me resulta útil y suficiente. A estas alturas ya no me conmueven ciertas obras que parecen fantásticas, ¿lo son? ¿Y en qué sentido?

    El tema podría remitirnos a un debate sobre las catedrales góticas, pero eso es para un café largo.

    El tgema daría también para hablar de la expiación. ¿De qué expiación? ¿De las vanidades, las soberbias, los grandes negocios cristianos, el mensaje de poder que trasmiten, etc.?

    En fin.

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    1. Amigo Fackel, la falta de proyecto previo de una determinada obra es algo común en casi toda la producción artística anterior al Renacimiento.
      Se da en la arquitectura, en la pintura, en la escultura… Giotto ya habla de una cierta necesidad de elaborar un boceto previo antes de coger los pinceles, Giorgio Vasari teoriza sobre el “proyecto iconográfico” y los teóricos de la perspectiva renacentista -Lucca Pacioli, Piero della Francesca, Brunelleschi, L.B. Alberti- se valieron de la representación previa de sus obras antes de empezar cualquier cosa.
      He conocido algunos arquitectos (muy pocos) que cuando se sientan a la mesa de dibujo ya perece que estén pasando a tinta sus ideas, parece que pasen a limpio sus ideas, tienen toda la obra en la cabeza y la dibujan sin casi utilizar la goma de borrar. Este era el caso de Gaudí, lo que este arquitecto hacía eran “actos arquitectónicos” más que una arquitectura entendida tal como la entendemos ahora y en el tiempo del propio Gaudí. Era una mente privilegiada.
      A mí todo lo extra-arquitectónico que acompaña a la obra de Gaudí, me resulta molesto, me repugna el espectáculo mediático, político, comercial, turístico, las lucecitas de colores, los drones, la pirotécnia, todo esto sobra, todo esto no hace más que enredar, lo rechazo.
      Lo que se ha hecho a partir de lo dejado por Gaudí, es un juego de geometrías, una especulación sobre el comportamiento de los materiales, sobre los detalles constructivos, la estereotomía, pero nada tiene que ver con el Gaudí original.
      Supongo que la dimensión del templo va siendo proporcional con la dimensión de las expiaciones de tanta vanagloria y soberbia política y comercial.
      Saludos,

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  9. Buenos días, el otro día dije a una muy buena amiga mía que La Sagrada Familia no me gusta y casi me quema. Y asi es, no digo que este mal hecha, que no sea espectacular, que no tenga valor, no, no es esa mi intención. Solo expongo que no "me llena" y me parece muy sobrecargado todo. Estoy seguro que soy yo el equivocado pues gente con más conocimientos que yo alaba esta obra, pero a mi, que la he visto tres veces no me gusta.
    Supongo que mi carácter y mi forma de ver el mundo tendrán algo que ver en esto. Repito, no le quiero quitar mérito alguno que seguro que los tiene, solo que yo no le veo la "gracia".
    Me pasa con el barroco y el churrigueresco, que no me gusta tanta "floritura".
    Pero no desprecio la obra, solo que no la entiendo.
    Un saludo.

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    1. Hago especial hincapié en que no quiero dejar la idea que desprecio la Sagrada Familia, solo que no la entiendo. No quiero herir sensibilidades, porque no es mi intención.
      Un saludo.

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    2. Amigo Daniel, Gaudí es un arquitecto excepcional. Puedo entender la concepción estructural de su arquitectura, ciertos detalles constructivos y el empleo de los materiales.
      Pero su obra, desde el punto de vista de composición y su concepto apegado a una cierta espiritualidad personalísima son aspectos que me superan, quiero decir que no los entiendo.
      Me gusta su obra cuando va tendiendo más al expresionismo por ejemplo en la Casa Milà (La Pedrera), también me gusta mucho la Cripta de la Colonia Güell.
      Saludos.

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  10. Me ha encantado cómo pasas de la metáfora de la mona de Pascua a la disección de la Sagrada Família como arquitectura sin proyecto previo: haces muy tangible que, en Gaudí, el edificio es más proceso que plano cerrado. Esa idea de los “actos arquitectónicos” enlaza muy bien con tu lectura casi pre‑brunelleschiana, donde la obra se entiende como sucesión de decisiones inteligentes más que como ejecución de un diseño totalizador.
    Abrazos

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    1. Amiga Marga, lo de la “mona” de Pascua es una metáfora alimenticia. No sé si el neo-gótico estimula el apetito, pero el caso es que a veces entran muchas ganas de comer cosas dulces.
      Levantar una obra sin un proyecto previo es algo extraordinario, a mí, particularmente me resulta imposible solo de pensarlo.
      Parece ser que antes del Renacimiento se replanteaban las obras directamente sobre el terreno valiéndose de algunos dibujos específicos para tal fin, después iba siguiendo todo lo demás, bocetos de detalles constructivos, algunos trazados de partes del edificio, también se dibujaron algunos croquis de fachadas y muchas maquetas preciosas construidas por ebanistas.
      A esta manera de hacer yo la he llamado “actos arquitectónicos” para diferenciarlos del proyecto arquitectónico previo tal como lo conocemos ahora y ya desde el Quattrocento.
      Supongo que a algunos les gustaría decir que la Sagrada Familia es un “procés”.
      Abrazos.

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  11. Admiro a Gaudí en su conjunto; sin embargo no me gusta nada La Sagrada Familia. Me parece un pastiche, más propio de un parque temático o de atracciones. Quedaría bien en Sintra, junto al Castillo da Pena. Para turistas.

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    1. Amigo Cayetano, Gaudí fue un arquitecto extraordinario, admirable.
      La Sagrada Familia es otra cosa, lo que hay ahí es un mamotreto de piedras dispuestas para recibir turistas y mantener un negocio impresionante.
      Salud.

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  12. Francesc:
    me gusta muchísimo la Sagrada Familia.
    Salu2.

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    1. Amigo Dyhego, el edificio de la Sagrada Familia, tal como está actualmente, es un mamotreto grandioso que impresiona, a mí particularmente me desagrada por sus dimensiones y por su batiburrillo de formas inventadas que simulan una arquitectura supuestamente "gaudiniana"
      Saludos.

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  13. Si, como bien dices, la Sagrada Familia es otra cosa. La he visto pero no tengo el conocimiento suficiente para hablar de ella. Me parece impresionante. Un abrazo

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    1. Amiga Chelo, la Sagrada Familia es un edificio monumental que impresiona a cualquiera, es como un gran pastel colocado en medio de una cuadrícula.
      Abrazos.

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