Studio Interior (1923). Alvar Cawén
En 1997, siendo alcalde de Barcelona Pasqual Maragall, el pregón de las Fiestas de la Mercè (la fiesta mayor de Barcelona) corrió a cargo de Yehudi Menuhin. En su pregón, el gran violinista dijo, entre otras cosas, que
la cultura es el camino hacia una mejor civilización.
Después de Pasqual Maragall, no he oído ningún otro pregonero de las Fiestas de la Mercè que mostrara el entusiasmo por la cultura que transmitía Yehudi Menuhin.
Todo ha ido cayendo, tanto el nivel cultural del discurso como la voluntad política de concordia de aquel alcalde y de aquel gran artista.
Yehudi Menuhin (1916-1999), de ascendencia judía, nació en Nueva York. Tenía nacionalidad estadounidense, suiza y británica. Fue un niño prodigio y un violinista prodigioso, considerado por la crítica como uno de los mejores violinistas del siglo XX.
En 1929, a la edad de trece años, el joven Yehudi interpretó el concierto para violín de Beethoven en Berlín. En el auditorio, entre el público, se encontraba Albert Einstein que también tocaba el violín; después de la actuación, el físico se dirigió al joven intérprete y le dijo: ahora ya sé que Dios existe*.
Yehudi Menuhin no se sintió interpelado por aquellas palabras del sabio. Modesto, discreto y con un sentido del humor excepcional, siempre creyó que las palabras de Einstein se referían a Beethoven, el compositor de la obra y no a él, que solamente era el intérprete.
(*) Hay quien dice que la frase exacta de Einstein fue: "¡Ahora sé que hay un Dios en el cielo!"


¡Fantástico, Yehudi Menuhin! Un niño prodigio, porque mira que interpretar con tres añitos (como se dice ahora, incluso de adolescentes de 13 "añitos", de barba incipiente), el concierto para violín de Beetoven, que se las trae...
ResponderEliminarEstuvo varias veces en el Palau de la Música, pero recuerdo especialmente una en mayo de 1975, donde interpretó con la Orquesta del Festival Menuhin a Bach, Haydn y Mozart.
https://mdc.csuc.cat/iiif/2/ProgPMC:41956/full/730,/0/default.jpg
Hasta hace poco conservaba esos programas de mano. Ya no. Vino, creo, otra vez en 1976, pero me pilló en Melilla.
Un abrazo
Sí, Gran Uribe, fantástico Menuhin, estuvo varias veces en Barcelona y me consta que esta ciudad nuestra le gustaba mucho. Creo que lo único que le inquietaba eran esos caballos de las valquirias de Wagner esculpidos sobre el arco del proscenio del Palau de la Música, creo que le daba miedo que se desbocaran y se abalanzaran sobre los intérpretes.
EliminarAbrazos.
Sin la cultura acabaremos como Ceferino, viendo programas basura por la tele. Maragall para mí fue un referente de lo que tiene que ser un político. Ahora la cosa pinta mal. La cultura no interesa.
ResponderEliminarUn abrazo.
Amigo Cayetano, Ceferino acabó muy mal.
EliminarCoincido contigo, yo creo que la cultura no interesa. ¡Bah, peor para ellos! lo malo es que también peor para todos.
Abrazos.
No es la cultura (como algo singular) la que nos salvará, Goebels no era inculto, apreciaba como nadie la música de cámara, es la Educación, Francesc Cornadó.
ResponderEliminarSólo la Educación (mayúsculas) es y será la que nos saque las mejores notas de ese instrumento llamado persona.
Todo lo demás está abocado al fracaso.
Salut
Amic Miquel, desde luego, es la Educación (así con mayúsculas) la que puede sacarnos de la idiotez y de la ignorancia, nos hace más libres y por consiguiente más humanos.
EliminarYo creo que a Goebbels no le gustaba la música de cámara sino más bien la música sinfónica, esto era bastante común entre los mandamases nazis,
Salud.
Llevas razón, Francesc, debía haber puesto música sinfónica, que poco tiene que ver con la de cámara.
EliminarSalut
Francesc:
ResponderEliminarsabias palabras las de Yehudi Menuhin.
¡Lo mismo si, hoy, un pregonero dice algo parecido la gente se va a estampida hacia los chiringuitos a comer hamburguesas y escuchar reguetón!
Salu2.
Sí, Dyhego, eran palabras sabias de un artista de los grandes, un auténtico sabio.
EliminarSaludos.