Querellas, siempre las ha habido, en el mundillo de la ópera y en cualquier otra parte, disputas pequeñitas que no sirven para nada.
La querelle des bufons
fue una tempestad en un vaso de agua, qué digo, aquello fue una tormenta en una
copa de vino de Borgoña. Una controversia en la corte Versalles, donde unos
finolis con peluca querían que los payasos ocuparan la escena operística y
otros cursis, también con peluca, eran partidarios de la ópera seria.
Entre
1752 y 1754 unos presumidos, con Jean-Philippe Rameau a la cabeza, defendían la
música francesa, y otros remilgados, principalmente enciclopedistas encabezados
por Rousseau, eran partidarios de italianizar la ópera francesa.
Discutían
acerca de la tragedia lírica, sobre las óperas serias con libretos de
Metastasio, mientras asistían a las representaciones de la troupe italiana de Eustacchio Bambini, que interpretaba óperas
cómicas.
El
éxito de aquellos bufones italianos sembró la discordia entre la
intelectualidad cortesana de París.
Enseguida
se formaron dos bandos: los incondicionales de la ópera seria (la tragédie lyrique) y los partidarios de
la ópera buffa. Los primeros, muy
teóricos, a favor de un estilo francés y los segundos, con mayor apertura de
miras eran defensores de la música italiana.
La querelle des buffons
era una cosa panfletaria y nada más. Lo que ocurría es que discutían y discutían,
pero en lo más profundo de su sensibilidad, unos admiraban las grandes
composiciones de los otros y viceversa.
Hoy
apenas nadie se acuerda de aquellas trifulcas, pasan las querellas y todo sigue
igual, quedaron, eso sí, unas buenas partituras que han sido la admiración de
muchos que nos gusta escuchar Lully, Couperain, Rameau, Pergolessi, Corelli, Benedetto
Marcello, Joan Cabanilles y si me apuráis, también alguna de esas partituras
que escribió el filósofo Rousseau.
Hoy tenemos bufones por todas partes, cada uno con su escenario concreto. Para todos los gustos.
ResponderEliminarSaludos.
Amigo Cayetano, hay bufones que nos recuerdan que todo en este mundo es una burla, ya nos lo advertía el bufon Falstaff.
EliminarAbrazos
Vamos a ver...
ResponderEliminarA mi, presunto ignorante, (se me ha de probar que no tengo puñetera idea de nada), se me puede discutir que para entrar en tu página se ha de estar medianamente preparado, como en Hacienda.
Pero no es menos real, y por consiguiente ( frase del ex-Isidoro), que lo maravilloso de introducirse en ella (tu página), es la vorágine de situaciones, personajes y hechos que nos aporta.
En realidad nos hablas de los Enciclopedistas, el más alto rango de aquella tragedia que empezó en el 1789, según mi criterio.
Gracias. Es un placer el leerte, aunque a veces sea entre lineas.
Salut
Amic Miquel, este es un episodio de la historia de la música, se enfrentaban dos formas de entender la ópera. En los dos bandos había personajes muy comprometidos con la Ilustración.
EliminarSalud
Qué curioso, no sabía nada de esto. Conclusión: con tanta polémica de salón pocos preveían que la ópera bufa se iba a convertir en un rodar de cabezas a final del siglo.
ResponderEliminarAmigo Fackel, por este episodio no rodaron cabezas, el caso es que todos reconocían el arte magistral del otro.
EliminarAbrazos
Está en nuestra marca de humanos el gusto y la pasión por contraponer todo lo susceptible de crear bandos. En la historia de la música y en la de las ideas, parece que llegar al sincretismo nos cuesta horrores. En el caso de los melómanos, los he visto furibundos sin atisbo de reconocer las virtudes de la otra parte. Mientras sea la música el objeto de las diatribas, casi seguro que no rodarán cabezas.
ResponderEliminarAbrazos
Sí, Marga, el ser humano, cuando puede embestir, embiste. El hombre es peleón peleón por naturaleza, creo que lo dijo Machado, en efecto lo vemos constantemente incluso sin recurrir a los peleones profesionales de la política o de la vanidad.
EliminarLos de un pueblo se pelean con el vecino del pueblo de al lado, los vecinos de una escalera se odian y se saludan en el ascensor, los socios de una asociación la arman a la que pueden, y así sucesivamente.
En la música las peleas son algo más leves, diríamos que más acompasadas.
Abrazos
Mira esto, es de Oscar, un ingeniero con el que tengo muy buena relación:
ResponderEliminarhttps://oscarjulia.wordpress.com/2019/02/05/enginyeria-i-futbol/