martes, 30 de diciembre de 2014

Los tres monos místicos


 Els tres micos místics. 
Imagen, Francesc Cornadó
NO VER,
NO OÍR,
NO HABLAR. Se trata de no ver por prudencia, no oír los cantos de sirenas y evitar el ruido y finalmente, no decir nada y callar por discreción.

El cafarnaum, la pachanga y el jolgorio distraen. Sólo con el control sensorial, la contención y una buena dosis de escepticismo conseguiremos la concentración necesaria para verlo todo con mayor claridad.

No es aislamiento, no es mística, es prudencia y sobre todo discreción.

Ahora, las virtudes de los tres monos sabios -no ver, no oír, no hablar- nos las proporcionan las multinacionales, previo pago de las correspondientes cuotas y el sacrificio de nuestra intimidad.

Nos sustituyen la realidad del paisaje por la realidad de la pantalla. Nos lo ponen fácil, pagando, eso sí.

No es preciso cerrar los ojos, no necesitamos taparnos los oídos con cera blanda, ni hace falta que nos pongamos un bozal para callar. Ahora disponemos de una realidad paralela que nos permite asistir a una puesta de sol en la pantalla. En el ordenador podemos escuchar infinidad de melodías y además ponemos permanecer callados, pues si dijéramos algo, el ordenador tampoco nos escucharía.
Con la nueva mística de la pantalla, todos seremos más discretos, a costa de haber perdido la capacidad de observación de la realidad.

sábado, 27 de diciembre de 2014

Rusalka. Aria de la Luna

textura de metal oxidado. Foto Worldjam


Rusalka op, 114 Ópera en tres actos con música de Antonín Dvořák y libreto de Jaroslav Kvapil (1868-1950)

Aria de la Luna

Pequeña Luna que desde lo alto en el cielo,
Tu luz ilumina todo,
Y vagas por la superficie de la Tierra,
Bañando con tu mirada el hogar de los hombres.

Detente un momento,
Dime, ¿dónde está mi amor?
Dime, Luna plateada,
Que es mi brazo quien lo abraza,

Para que se acuerde de mí
Al menos un instante.
Y dile que yo espero,
Ilumínalo todo, desde lejos,

Y si aparece en un sueño para el alma humana,
¡Oren para que se despierte con este recuerdo!
¡Luna, no te escondas, no te escondas,
Luna, no te escondas más!

martes, 23 de diciembre de 2014

Feliz Navidad

Carota 1978. Joan Miró
Os deseo:

Que
en esta Navidad la felicidad os acompañe.


Que desaparezcan los problemas y los dolores de cabeza y que el bienestar sea duradero y no se acabe nunca.


Que el año que viene sea mejor que este que dejamos atrás.


Que cambien las tortillas y que se invierta el orden de las cosas, de manera que todo lo que es malo se vuelva bueno.


Y sobre todo buena salud.


Que no tengáis obstáculos y que todo os vaya bien, que tengáis suerte y prosperidad.


Que estés orgulloso de tu ciudad y de tus vecinos y aún más, que ellos lo estén de ti.


Que el planeta esté más limpio y que no nos lo dañen.


Que tengamos mejores políticos, es decir, que sean de los que trabajan por el bien común en lugar de montar el espectáculo y embolsillarse los dineros.


Y que la salud, la felicidad, la belleza, el amor, el arte y la razón no os abandonen jamás.

domingo, 21 de diciembre de 2014

Nimiedades, minucias y bagatelas



Una gran cantidad de las literaturas que conocemos están llenas de bagatelas, de un sinnúmero de cosillas insignificantes. Se presentan como fachadas bien compuestas pero detrás de ellas encontramos estancias vacías o destartaladas.

Autores aficionados al placer solitario suelen disponer sobre el papel una batería de caprichos y frivolidades delirantes que van colocando con más o menos equilibrio, cual si de un castillo de naipes se tratara. Son construcciones efímeras que con un suave vientecillo se vienen abajo. Sin embargo, tampoco hay que temer demasiado, pues las exigencias son pocas y los vientos no soplan con la fuerza necesaria para ventilar el panorama.

Ocurre sin embargo, en contadas ocasiones, que un autor inteligente, una persona con sensibilidad, sin miedo al ridículo y sin apego a las modas, remueve las aspas del molino y el castillo se derriba y los naipes vuelan por los aires.

Mientras tanto y a la espera de la llegada del agitador de aspas, la literatura que se produce y se edita por estos andurriales presenta una gran cantidad de tópicos insustanciales, frases hechas, lemas publicitarios pueriles, opiniones fútiles, palabras hueras y anodinas y otras zarandajas insignificantes que sólo persiguen amplificar inútilmente un pensamiento trivial alejado de la realidad y pretenden, con un exceso de verborrea, intervenir sobre el gusto del lector.

jueves, 18 de diciembre de 2014

J.L. Giménez-Frontín - Dos poemas



Foto: Joan Guerrero

“Soy el que soy. Poema
que sin verte te escucha
leer con el oído.
Soy memoria avivada
sobre pulpa aún caliente.
Frondosidad altiva
y recóndito nido
donde en noches de estío
solitario cantaba
un pájaro cantor.
Los dos amantes soy
que apenas lo entreoyeron
en el lecho del goce.
El lecho soy y el hombre
que modeló sus formas
con cepillos de acero.
Callosidades viejas
entintadas de aceites,
pero también acero
y sudores de fragua
y golpes de martillo
o de callada hoz.
Soy la atroz utopía
perfecta de Procusto.
Soy la dulce utopía.”

De “Metamorfosis del poema”

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ALGUNAS POCAS COSAS DE LAS QUE
ESTOY SEGURO

Color de sol primero,
florece la mimosa
con tímidos racimos.
Desnuda todavía,
trenzando va la higuera
con lentitud de siglos
sus fractales curvados.
Se demoran las sombras.
Las sombras redimidas
por la mujer que acoge
sobre el vientre antiquísimo
a dos gatos enfermos
rondados por la muerte.

miércoles, 17 de diciembre de 2014

Funeral de El Naufraguito



 R.I.P.

Ayer 16 de diciembre de 2014 se celebró el funeral de El Naufraguito.

El decano de los fanzines “de lucha y amargura” nació el 8 de abril de 1989 en Barcelona y falleció en la misma ciudad el 15 de diciembre de 2014.

En su necrológica decía “Cuando todo es todo, nada es nada”

¡Se han publicado 100 números en 25 años!, y ahora llegado al número 100 y para dar solemnidad al momento, El Naufraguito ha decidido hacerse el harakiri, contando, eso sí, con la colaboración de sus lectores.
 
Soy seguidor incondicional de El Naufraguito. Conocí este fazine cuando ya había publicado 35 números y luego haciendo investigaciones descubrí con gran satisfacción que conocía al creador-editor de esta pequeña joya, que éramos antiguos amigos de nuestros años adolescentes.

¿Cuál es la verdadera razón de tal suicidio?

Para responder a esta cuestión recurro a la imagen. Este dibujo que hemos visto tantas veces donde se ve a un náufrago, triste, en una isla solitaria, con un cocotero y una bandera hecha con una camiseta raída ondeando al viento, que le sirve de reclamo y aviso por si se acerca algún barco, para que lo vean y lo rescaten.
En sus horas de soledad el náufrago da cuenta de los naufragios y los va anotando en unos pequeños cuadernos. Parece ser que el náufrago entre sí se decía “habrá otro naufrago más triste y solo que yo” y cuando el rostro volvió, halló la respuesta viendo otras islitas con náufragos, y cada vez que miraba al horizonte veía más y más náufragos.
Todo el mundo esta lleno de naufragios.
Llegó, como era de esperar, que el océano se llenó de náufragos, todo en nuestro mundo había naufragado y ya no había más que islas sin mar. En este momento el pobre Naufraguito decidió suicidarse.

lunes, 15 de diciembre de 2014

Insecto

 
Acaricio el último misterio de la noche,
antes del alba,
¿por qué el despertar es el momento más arriesgado
de la jornada?
¿por qué se oculta la dimensión de las sombras
bajo la aurora?
Ignoro cual será la huella que ha dejado
el insecto de la noche.

F.C.

sábado, 13 de diciembre de 2014

El trompe l’œil

Giulio Romano
Caída de los gigantes (1525-1534) Palazzo Tè. Mantua

A finales del iluminismo algún historiador de arte definió el trompe l’œil como un engaño tolerado. Vendría a ser algo así como una mentira piadosa.

Después de aquellos iluministas, con la postmodernidad a cuestas, se ha dicho que el trampantojo es la anti-pintura.

Bajo la óptica de la teoría actual del arte, no exenta del moralismo que caracteriza a los teóricos calvinistas que tanto se prodigan, la falta de verdad es un virus maligno que atenta contra toda concepción artística. No cabe el embuste ni siquiera para sortear la mirada terrible de la belleza.

Para la crítica artística postmoderna el trampantojo -trompe l’œil- es una alucinación realista, es un estado artificioso de la mente.

No defiendo el engaño pero me pregunto, 
¿acaso no es el arte, algo artificioso?

No defiendo la mentira pero me pregunto, 
¿podemos eludir la mirada de la Gorgona sin recurrir a la estratagema?

Creo que el trompe d’œil es un elemento retórico que acompaña a la expresión artística.

La difusión de una luz oblicua sobre los objetos, la ausencia de horizonte, los fondos verticales o inexistentes y el abandono de profundidad espacial que caracterizan al trampantojo, son protocolos formales que refuerzan la expresión del artista y contribuyen a la búsqueda de la belleza.

jueves, 11 de diciembre de 2014

El trampantojo

Bodegón de Juan Sánchez Cotán (1600)


La utilización del enredo para hacer creer, el artificio para engañar, o la estrategia para perjudicar a otro en beneficio propio, son tácticas y habilidades que habitualmente practican agentes intermediarios de operaciones financieras y gobernantes, pero en muchas ocasiones el arte también se vale de estas mismas estratagemas.

El engaño lo encontramos en muchas obras de arte, que aun consideradas como sobresalientes por una parte de la crítica, no son más que formas adocenadas que pervierten el sentido de la belleza o enmascaran la expresión. Son fullerías que se producen dentro de la tramoya de un estilo.

Podemos admitir ciertas triquiñuelas geniales que destaquen la bondad de una obra de arte. Este es el caso del trampantojo, cuyo uso puede servir para poner énfasis en el discurso estilístico o destacar un detalle, para convertirlo en un elemento retórico que contribuya a la expresión más efectiva del artista o sirva para señalar un acceso emotivo hacia la belleza.

No hay que confundir el engaño chapucero y mal intencionado con la ilusión formal, sólo en este caso es justificable el trampantojo.
 
Intarsio (1500)
fray Giovanni da Verona 

martes, 9 de diciembre de 2014

La aldaba

La aldaba para llamar a la puerta
del manicomio permanece inmóvil,
las bisagras oxidadas chirrían
y los muros están desconchados,

ya hace años que la dama de ojos
de serpiente duerme el sueño coronado
del olvido y yace petrificada
entre la primavera y el viento del mar.

Sólo unas voces lejanas nos dicen
cómo debemos asaltar el Palacio de Invierno,
qué ropajes deben cubrir nuestros cuerpos
de locos, arrecidos por el frío y la fealdad.

Un estruendo de matracas y cascabeles
apagó la melodía callada
i ningún recuerdo quedó
de las jóvenes del Dodecaneso.

El verdor del acanto permanece
inerme al pie de los templos y bajo
las molduras y acróteras helenas,
y la bondad ya no es bella.

lunes, 8 de diciembre de 2014

Eficaces veladuras (2)

Study of foreground Material: finished Sketch in Watercolour from Nature John Ruskin, probably July - August 1871


Anduvo der Wanderer, el caminante romántico, por aquellas tierras de himnos recuperados.

Al alba un aire tiznado cubría los campos de patatas hasta la hora del Angelus, en que los campesinos rezaban esperando a Jean Françoise Millet. Incluso los terrones tocados por el sol parecían fríos como la nostalgia o la moridera.

Inmerso en la espesura de la niebla romántica, Berlioz se aventuraba a leer los poemas de Virgilio. Llamaba a las musas. ¡Ah, pobres hijas de Zeus!, cómo iban a acudir por aquellos andurriales tan fríos. De aquellos vientos vinieron sus sinfonías fantásticas. Un horror.

A pesar del frío, la forma romántica se durmió con la piel humedecida por un sudor tibio que desdibujaba su tersura, incluso los desnudos parecían cubiertos por ropajes invisibles.

¿Insinuación en la Olimpia de Manet o pudor? Perífrasis al baño maría que los modernistas degustaron como un melocotón en almíbar. Manjares dulzones.

Hay, sin embargo, un estertor monótono, una respiración profunda que parece sorber los aromas fuertes de las violetas, del pescado y la coliflor. Como las formas en desproporción, como el arrebato desmedido, todo adquiere una intensidad desmesurada que hiere como hieren los amores apasionados.

A pesar de los efectos depresivos, de la melancolía inútil y de la exaltación sin causa, el romanticismo tiene una inducción beneficiosa pues protege la piel de la mirada de la Medusa, la Belleza. Esta protección que el hombre busca es tan lícita como hermosa es la música de Schubert.

El ser humano se protege con las armonías áureas de los clásicos y con las veladuras románticas y también con la contradicción a la sombra de la Victoria de Samotracia, del Auriga de Delfos, del Tondo Doni, del Gattamelata y del capitel dórico -cinco obras- y con el eco de un Impromptu de Schumann -una obra.

domingo, 7 de diciembre de 2014

Eficaces veladuras (1)


“La Princesa Tarakanova, en la Fortaleza de Pedro y Pablo en el momento de la inundación”
 Constantin Flavitsky. 1867. 

La contemplación de la belleza requiere de ciertas veladuras. Filtros necesarios que nos protejan de su acometida. Se precisa de alguna estratagema efectiva y protectora. Podemos servirnos de cualquier cosa que tengamos al alcance, de algún elemento que tamice su visión diáfana, a sabiendas de que los velos son artificios casi siempre engañosos.

Los espíritus románticos se sirvieron de los sentimientos, los interpusieron entre la faz de la belleza y nuestra razón, con las emociones matizaron la luz deslumbrante de su  mirada. Con un velo más o menos vaporoso consiguieron seguridad a costa de la claridad de las visiones, se perdió la precisión del detalle.

El velo de los sentimientos dispuso sobre lo bello una vaga viscosidad encubridora. El arte quiso conservar el dato y el argumento y para ello, tendió sobre la forma una tumefacción borrosa. La representación de la naturaleza ya no captaba perfiles nítidos y precisos, ni la pureza luminosa y metálica de los horizontes lejanos. El arte apostó por la emoción, la migraña, la angustia y el delirio sensual.

Más al norte, el arte ganaba en turbiedad, hasta llegar a las brumas de Constable y de Turner. Aquellas tormentas que levantaban olas tremendas y, en la tierra, sacudían follajes y postigos de ventanas, dejaban sobre la forma la incertidumbre de los perfiles y la atonía húmeda del aire lo enmascaraba todo. Las nieblas grises y espesas enturbiaban el aire y en medio de este ambiente, los corazones suspiraban al ritmo de los vientos fríos y racheados.

Las arenas románticas con sus granitos abrasivos de cuarzo, de emotividad, de feldespato y de emociones baldías erosionaban los mármoles clásicos. Se marchitaban los ramos de flores, languidecían las señoritas y los colores encalados de las fachadas se tornaban amarillentos. Bajo las acacias ya no sonaba el pífano, solo el rumor de los pasos del wanderer envuelto en aromas de bosque umbrío.

Los crepúsculos eran, ahora, violáceos y demasiado densos. Presagiaban noches de himnos recuperados, los cuerpos parecían responder con melancolía, con reumas, cojeras y palidez. Luego vino la tisis.

miércoles, 3 de diciembre de 2014

La vanidad petrificada

Templo de Jano


Si no es para dar cobijo, la colocación de una piedra sobre otra es un principio de vanidad.

Un sillar gótico sobre otro, juntos y bien aparejados, se convierten en una vanidad teológica petrificada.

Un pedrusco civil colocado sobre otro, formando una muralla, son una vanidosa voluntad de separación.

Una piedra románica sobre otra piedra expresan con toda vanidad el dominio sobre los feligreses.

Un sillar de mampostería puesto sobre otro, formando los muros de un castillo medieval, son una voluntad vanidosa de tiranía.

Una piedra tallada en forma de moldura colocada encima de otra moldura para formar la puerta de un banco es la expresión de la vanidad del dominio económico.

La vanidad de las piedras es la petrificación de la vanidad de los hombres.