lunes, 15 de octubre de 2012

Variaciones Goldberg



Claude Gellée, llamado Claude Lorrain (1600?-1682)
Paisaje con Eneas en Delos (1671-1672)

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Goldberg Variationen  BWV 988    
Aria mit 30 Veränderungen 
Johann Sebastian Bach (1685-1750)

Existen unas obras de arte que nacen de la reflexión más abstracta, que son un puro entramado de lógica, de cálculo y medición.

En música podemos hablar de armonía y de contrapunto, de fugas, cánones etc. todo ello estructurado con inteligencia y sin el lastre de la emoción. El goce de estas obras es puramente intelectual, es apolíneo, sereno y permanente; no está afectado por los estados de ánimo ni por las nieblas románticas que espesan el magín. A esta estética pertenecen las Variaciones Goldberg y toda la música de Bach, que la disfrutamos con la inteligencia. En esto radica el goce.

En contraposición con este arte de la inteligencia nos  encontramos con la estética romántica, esta que se embelesa con los claros de luna, con la emoción y el sentimiento. Sin desdeñar, ni mucho menos a Schubert, Tchaikovsky o Wagner podemos decir que la aprehensión de la música romántica es más superficial -en el mejor sentido de la palabra- quiero decir que se encuentra más a flor de piel, cosa que tampoco está nada mal, pues la piel es lo más profundo que tiene el ser humano.

8 comentarios:

  1. Ciertamente, la piel es lo más profundo. Una persona que no sepa nadar o usar equipo de buzo, mejor que ni lo intente.

    Salut

    Andri

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    1. Saludos Andri, las contradicciones entre lo clásico y lo romantico también son percibidas por la piel.
      Salud

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  2. En este enlace, Francesc, al blog de un amigo mejicano al que admiro, hay una reflexión sobre esta obra de Bach con unas variaciones instrumentadas para dos guitarras interpretadas excepcionalmente bien, es controvertido esto de tocar las variaciones goldberg con guitarra, pero el caso es que el problema está resuelto con maestría y buen gusto:

    http://belianisdegrece.blogspot.com.es/2012/10/disonancia-cognitiva-y-sonora.html

    A lo que comentas ni sumo ni quito coma alguna, me parece muy bien, aunque particularmente a Wagner no lo soporto por una especie de superficialidad pomposa que pretende ser honda a toda costa. Tchaikosvsky me gusta mucho y creo que no tiene nada que ver con Brahms o Mahler, dos románticos muy superfluos.
    Salud
    Manuel Marcos

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    1. Manuel, he consultado este enlace y realmente es interesante. Te diré que de los románticos me interesa especialmente Schubert y en cuanto a Wagner expuse mis preferencias en

      http://francesccornado.blogspot.com.es/2012/03/mis-preferencias-sobre-wagner.html

      Salud

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  3. Cada vez estoy más convencida si no lo de la inteligencia emocional por lo menos de que solo hay un cerebro con sus múltiples capas, por lo que la piel estaría en lo más profundo y la inteligencia en la superficie. Saludos.

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    1. Lamarée, sí yo también creo que una cuestión de capas, la inteligencia debe ser algo así como una cebolla y la piel es la capa exterior envolvente, desde luego, la más extensa.
      Salud

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  4. Añadiría, con permiso, que la piel es lo exteriormente más profundo del ser humano.

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