domingo, 21 de octubre de 2012

El lado oscuro de un estoico



El lado oscuro de la vida de un estoico es su sensibilidad religiosa, lo digo por Séneca, a quien echo a faltar una carencia de ironía y alguna página de buen humor.

Una cosa es hacer de la moral una profesión y otra, es su práctica; pues si ésta no la aromatizamos con el humor debido, corremos el riesgo de caer en el más pesado y amargo de los aburrimientos vitales.

22 comentarios:

  1. ai el bitxo! fa sortir de l'avorriment, almenys el culinari.

    salut

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    1. És el puntet picant, quiasi sempre indispensable.
      Salut

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    1. Contento me quedo, Miquel, contento con la razón, pero sobre todo con el humor.
      Salud

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  3. A alguno podría picarle, o escocerle, tanto como la guindilla en el paladar. Claro que los aficionados a esta clase de manjares siempre vuelven a por más; o es masoquismo o algo tendrán. Abrazos.

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    1. Amiga Salomé, parece que esto de la guindilla crea adicción.
      Salud

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  4. Tienes razón. La vida sin humor es aburridisima.

    Me gusta un pensador actual como "El Roto", que me parece una especie de Séneca que pone el dedo en la yaga con un humor inteligente y punzante...
    Saludos

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    1. Amigo Kuto, yo creo que el humor es indispensable aunque sea para meter el dedo en la llaga.
      Salud

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  5. El humor bien usado es el lado inteligente de la vida-Y... me inclinaría por la ironía que tiene doble rasero siempre.

    -Séneca...que final para un filósofo tan carismático sobre todo en la oratoria-Pero por lo que deduzco era ambiciosillo y esto tiene un precio.O que se lo pregunten a Nerón.

    Feliz día Francesc.

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    1. Querida Bertha, parece que el bueno de Séneca disfrutaba con intensidad de muchos placeres y luego sentenciaba de forma algo amarga.
      Salud

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  6. Con Nerón no pudo conseguir una templanza intelectual ni el humor, que es una mezcla de sabia ironía y epicúrea culinaria, como bien dices. Ardió Roma.
    Salud

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    1. Manuel, amigo mío, cuán difícil es mantener la templanza ante los abusos del poder. Algunos toman un escalpelo y se suicidan.

      L’escalpel fa un tall prim com clivells en el fang.
      Així ho comprovà Sèneca que mirava a gratcient
      els regalims de sang i, estoic i convençut,
      deixà fluir la vida en àtoms diluïts
      de raó i veritat.

      El Cèsar no en té prou amb les armes i el foc
      i en fa de l’escalpel un instrument privat
      per anul•lar el retret i suïcidar la vida
      amb talls menuts i prims com clivells en el fang.

      Salud

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    2. Utilicemos las herramientas de corte.

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  7. Hola Francesc:

    Casi siempre las apariencias engañan y más cuando nos aventuramos en el terreno de los estoicos. Dicho de otra forma, todos tenemos una doble vida y en el caso de Séneca creo que tuvo alguna más.

    Por ejemplo no queda muy claro como fue su relación con su tía Marcia cuando su tío fue nombrado algo así como interventor en Alejandría

    Lo que sí está más claro es su relación con doña Julia Livilla hermanísima de Calígula tanto con ella -lo que a la postre le costará su destierro en Córcega- como con la otra hermanísima de Calígula, doña Drussila. Sería asmático y con ramalazos suicidas, pero no sabía tener un no ante los placeres del mundo el demonio y la carne que como se sabe son los únicos placeres ante los que nunca se ha de ser estoico.

    Por último, cuando Lucio Anneo escribe Fedra, tiene presente el primer Hipólito de Eurípides, también llamado "el velado" -quizá lo había leído en Alejandría-, aquel que el griego desterrara después que Aristófanes hiciera mofa de esa obra. La Fedra que allí aparecía era muy similar a la Fedra de Séneca totalmente enloquecida por una pasión abrasadora -y abrazadora- por su hijastro Hipólito que ese sí, más que la quintaesencia del estoicismo era el hijo tonto de Teseo.

    Luego, don Lucio Anneo no le dijo que no a los entresijos y veleidades del poder -oPoder- imperial y acabó mal que es como suelen acabar esas cosas, se abrió las venas canal y hasta se serrucchó los pies y su pobre segunda mujer, doña Paulina le siguió en la deriva de aquella autocarnicería.

    Ahora bien, ¿Séneca se habría abstenido ante esta tarrina de ajíes que abren tu entrada y que tienen pinta de picar la hostia y un poco más? Pienso que hubiera estirado varias veces la mano no bien alguien le hubiera recordado la doble vida afrodisíaca que se le suponen a los ajíes.

    nos leemos y nos escribimos

    salut,
    hugo

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  8. Sí, Hugo, pero le faltaba humor. Te digo lo mismo que a Manuel. Cuán difícil es mantener la templanza.
    Salud

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  9. Hola Francesc:

    Sí , pero yo te hablaba de su doble vida no tanto de es parte "filosófica de su vida" y, por otra parte, en Fedra no deja de haber cierta ironía en la configuración del personaje de Hipólito y en le desmadejamiento de la propia Fedra.
    ¿qué le faltaba humor? sin, duda, como a todos los filósofos griegos o romanos. Salvo álgunos cínicos o algún que otro sofista, el resto es para salir huyendo. Humberto Eco se inventó en El Nombre de la Rosa" el libro perdido de Aristóteles sobre la Comedia y sin duda el asunto de la risa. ¿fue Tomás de Aquino el que se cargó ese libro porque de lo contrario había que hacer reir al Cristo? Es una de las tantas especulaciones de Eco.

    chau,
    salut,
    hugo

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    1. Hugo, coincido.
      Sobre el asunto de la risa y lo del libro perdido de Aristóles, chapeau.
      Salud

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  10. ¡Ay! si me conocieras personalmente. En el blog parezco muy seria, pero eso, en el blog.

    Besos.

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  11. ¡Ay! si me conocieras en persona, no soy igual de seria que en el blog.

    Besos.

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    1. Pues, nada, mi querida Lou, a expresar el buen humor hasta en el blog. Besos.

      Salud

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  12. En esencia el estoicismo es de raíz, una ataraxia, una manera de evitar que no te afecten las cosas, pero a la postre le faltaban argumentos para disfrutarlas. Estoy de acuerdo, Francesc, que a Séneca le faltaba un puntito picante, mira si no esta frase suya:

    "Aquí, sentado al pie de estas columnas donde amé tanto, el odio no me cabe dentro del corazón."

    Salud

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    1. En efecto, Manuel, es una cuestión de curtirse la piel.
      Salud

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